Dentro del patrimonio cultural de la nación cubana, la contribución de las mujeres negras al deporte es un tema aún poco estudiado, más allá de biografías dispersas, coincidieron deportistas, activistas e intelectuales. "A un ejercicio de reivindicación social y de género, que muestre más allá del momento de las pasiones en que la gente gana una medalla", invitó Roberto Surbano, conductor del encuentro convocado el jueves 28 de marzo por El Club del Espendrú, un espacio que promueve el activismo en la lucha antirracista en el país.

Feministas cubanas cuentan con un nuevo espacio para conversar e intercambiar herramientas desde sus profesiones y experiencias personales. “La idea es que podamos compartir herramientas que nos permitan crecer, empoderarnos, conocernos mejor, fijar metas, estimarnos más. Este será un tiempo para nos, donde podremos dialogar sobre estrategias para nuestro empoderamiento personal”, así presentó el espacio la socióloga Magela Romero Almodóvar. La primera cita fue el 20 de marzo, en la Universidad de La Habana.

La búsqueda de la equidad social, con sus dimensiones de justicia social y de derechos, es clave para entender y aceptar la diversidad de familias y creencias religiosas que conviven en la sociedad cubana. Así lo reiteraron participantes del intercambio “Mujeres, familias y religiosidad”, convocado por la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (Socumes), el 22 de marzo, en la capital cubana.

“Hay modelos de familias en los espacios religiosos y relaciones que se dan entre esas familias que se distancian un poco del espacio social”, sostuvo Luis Carlos Marrero Chasbar, teólogo del no gubernamental Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR).

En un barrio popular de La Habana, el intercambio de libros por cortes de cabello es mucho más que una acción performática. Estilistas y líderes comunitarias buscan fortalecer la identidad poniendo en valor la estética afro.

“Si yo tengo la posibilidad de reivindicar nuestra belleza y de compartir las armas para combatir el racismo, que comienza por el pelo, tengo que aprovecharla, pues así educamos a una generación más fuerte, que puede decidir en mejores condiciones cómo llevar el cabello”, afirma a Erlys Peecock a SEMlac.

La estilista participó en un conversatorio sobre afroestética y cabello que dio inicio a las actividades del proyecto Afro-Sembrando, el 17 de marzo, en Pogolotti, barrio obrero de La Habana y una de las localidades con más población negra de la capital.

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