Aun con información, servicios de planificación familiar y acceso a la anticoncepción, todavía es elevado el número de personas en Cuba, sobre todo jóvenes, que no evitan los embarazos o los asumen una vez que aparecen en sus vidas, sin haberlos planeado.

Además de la motivación económica, las mujeres al frente de muchos emprendimientos económicos privados en Cuba buscan ganar conocimientos, autoestima y empoderamiento de cara a la vida cotidiana.
Alina Saborit López lo sabe bien. Líder barrial y emprendedora del proyecto "Mujeres y Desarrollo Local", en Marianao, lleva 12 años construyendo un camino para ella y otras mujeres de su entorno, en busca de incentivar el desarrollo económico, pero también de recuperar la autoestima, perdida a veces en ciclos de maltrato doméstico, o simplemente anulada por mandatos patriarcales.

La necesidad de atender el embarazo adolescente en Cuba, reconocida por la academia y por las autoridades de salud, plantea, además, el desafío de estudiar con más detalle las diferencias entre territorios y grupos de edad. "Cuando se habla de fecundidad adolescente, por ejemplo, usualmente se hace referencia a la población femenina entre 15 y 19 años", aseveran las doctoras Daylin Rodríguez Javiqué y Matilde Molina Cintra, del Centro de Estudios Demográficos (Cedem), de la Universidad de La Habana.

El descenso de la fecundidad cubana debe abordarse en los medios de comunicación como un proceso multicausal y con diversas conexiones, en lugar de ubicarlo como un problema a enfrentar, coincidieron especialistas presentes en la Jornada de Periodismo y Demografía, que sesionó el 30 de mayo en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí (IIPJM).

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