Malestares de la terapia sexual

[21-11-2017]
Obra de Ernesto García Peña Obra de Ernesto García Peña

Disfunciones sexuales y otras situaciones ancladas en mitos y desconocimiento en torno a la sexualidad son malestares frecuentes en las consultas de orientación y terapia sexual en Cuba; servicios que desde hace algunos años lidian con múltiples retos.

"Mujeres y hombres llegan a las consultas con dudas y estereotipos acerca de la sexualidad. En ocasiones, un consejo o una charla informativa es suficiente, otros casos más complejos requieren de un tratamiento más extenso y multidisciplinar", comenta el doctor Pedro Pablo Valle, con casi una década de experiencia en la terapia sexual.
Para el Máster en Sexualidad, varios elementos median en la existencia y extensión de consultas de orientación y terapia sexual, incluidos el interés, preparación y compromiso personal de las y los especialistas, la comprensión de las autoridades institucionales y los recursos médicos.
"En la mayoría de los casos, la consulta de orientación y terapia es una actividad extra que se realiza con la comprensión y apoyo de las instituciones de salud en las que trabajamos", dijo a SEMlac el profesor de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana.
Esas consultas pueden cambiar de lugar, horario y frecuencia, o incluso desaparecer. Su existencia puede divulgarse de boca en boca, o gracias a los medios de comunicación masiva.
"Muchas veces la consulta se llena de pacientes porque me han visto en un programa de televisión hablando sobre algún tema relacionado con la sexualidad", comenta Valle.
Pero no siempre ha sido así. Un llamado colectivo aboga por recuperar las consultas y grupos multidisciplinarios que existieron de manera intermitente en varias épocas.
"En el Instituto Nacional de Endocrinología logramos echar a andar un equipo multidisciplinario en el tratamiento de la sexualidad humana. Conformamos un grupo con especialidades en urología, psicológica y endocrinología. Ese servicio perduró varios años y se podía ofrecer una atención integral a las personas que asistían por problemas vinculados a la sexualidad", comenta a SEMlac la psicóloga Adriana Agramonte.
La restructuración de los servicios de salud y las decisiones administrativas también inciden en la fluctuación de los servicios de orientación y terapia sexual.
"Desafortunadamente, esa consulta integradora y multidisciplinaria desapareció a partir de varios cambios que existieron a nivel institucional, que abarcaron no solo al Instituto sino también a otros servicios y hospitales. Algunas personas que pertenecían a ese servicio se trasladaron a otros lugares y lo cierto es que ahora no contamos con él. En estos momentos estamos tratando otra vez de crear una consulta multidisciplinaria, pero no es algo fácil", reflexiona Agramonte.

¿Una cuestión menor?

Una de las dificultades para conocer la prevalencia de los malestares de la sexualidad y cuánto afectan el bienestar de la población cubana es la ausencia de estadísticas nacionales en esta área.
El Anuario Estadístico de Salud de 2016, publicado este año, contiene ocho capítulos y 167 cuadros numerados con datos sobre mortalidad, morbilidad según edad, sexo y región. También ofrece información detallada sobre causas de enfermedad y muerte, tipología de recursos, de servicios y categorías establecidas en la actividad de la formación de recursos humanos en el sector.
Pero no pueden hallarse datos nacionales actuales sobre la incidencia de la disfunción sexual eréctil, la eyaculación precoz, la disfunción del deseo sexual, la anorgasmia, el vaginismo u otras problemáticas que aquejan la salud de cubanas y cubanos que asisten a consultas de orientación y terapia sexual.
Para la psicóloga Beatriz Torres Rodríguez es fundamental comprender la importancia de la sexualidad para la salud y el bienestar de las personas.
"Si asumimos un concepto de salud integral que habla no solo de la ausencia de enfermedad, sino también del bienestar físico y mental, tendremos que reconocer la importancia de una sexualidad plena, placentera y responsable", dijo a SEMlac la presidenta de la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (SOCUMES).
El poco reconocimiento social y administrativo a la orientación y terapia sexual fue uno de los resultados del Diagnóstico Nacional de los Servicios de Orientación y Terapia Sexual realizado en 2003 por Lellany Coll Arzola, como ejercicio académico de la Maestría en Sexualidad.
Coll trabajó con 141 sujetos, entre especialistas y autoridades de todo el país, incluidos responsables de comisiones provinciales de educación sexual, autoridades estatales, organizaciones sociales, terapeutas y orientadores.
De 122 terapeutas encuestados, la mayoría manifestó insatisfacción al realizar esta actividad (62,3 %).
"El grado de satisfacción depende del reconocimiento de las autoridades de salud a estas actividades y la prioridad que dan a los trabajos 'de base', dejando poco tiempo a la superación y al desempeño en los servicios de orientación y terapia sexual", refiere Coll en su investigación.
En la mayoría de los casos, la terapia sexual es una labor extra de quienes la practican.
El 50, 8 por ciento de la muestra declaró no contar con ningún tipo de apoyo social y la investigadora lo atribuye a la "insuficiente importancia que, en general, aún se le concede a la orientación y terapia sexual en nuestro país".
Las carencias económicas, la escasez de recursos y la necesidad de fortalecer otros servicios médicos también son elementos a tener en cuenta.
El estudio de 2003 alertaba sobre los problemas para acceder a medios diagnósticos y terapéuticos, locales y mobiliario. En cuanto al apoyo profesional, la mayor necesidad expresada fue la asesoría científica, seguida de la capacitación y la bibliografía.

Aprovechar las fortalezas
Cuba cuenta con importantes resultados en materia de salud y derechos sexuales y reproductivos, fruto de políticas estatales implementadas por el gobierno socialista por más de cinco décadas.
Para las personas entrevistadas por SEMlac, la principal fortaleza con la que cuenta el país es el sistema nacional de salud pública y las experiencias acumuladas en distintos programas de salud.
Entre ellos sobresalen el Programa materno-infantil, el Programa integral para el control del cáncer y el Programa Nacional de prevención y Control de las ITS/VIH/sida, por solo mencionar algunos.
En su artículo "La educación integral de la sexualidad en el contexto histórico-político de la Revolución Cubana. Contradicciones y avances", la sexóloga Mariela Castro Espín hace un recorrido por las distintas etapas de la política cubana en materia de sexualidad, su evolución, resultados y retos.
El artículo, publicado en 2015 en el volumen Educación Integral de la sexualidad. Enfoques y propuestas, destaca el enfoque intersectorial y multidisciplinar de esta política, presente desde la creación del Grupo Nacional de Trabajo de Educación Sexual (GNTES), en 1972.
Ese grupo era el "encargado de elaborar el Programa Nacional de Educación Sexual, liderado por la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), con la participación de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y los ministerios de Educación y de Salud", refiere la autora.
En 1989, el GNTES devino Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), que hoy lidera el Programa Nacional de Educación y Salud Sexual (PRONESS).
Entre sus objetivos específicos, el PRONESS incluye "contribuir a la atención integral de la calidad de la salud sexual y reproductiva de la población a lo largo de todo el curso de la vida, con énfasis en la reducción de las condiciones de vulnerabilidad y en los grupos con necesidades específicas".
La propuesta del PRONESS para el período de 2015-2018 prevé avanzar en la solución de necesidades en el orden estructural e institucional, formación de recursos humanos y marco legislativo.
Publicaciones, cursos de postgrado y maestrías, eventos científicos y talleres buscan contribuir también a esa política y a la práctica sexológica en Cuba.
Por su parte, las y los especialistas mantienen el compromiso con sus servicios y consultas para dar respuesta a las necesidades de la población: mujeres y hombres para quienes los malestares de la sexualidad no son un asunto menor.

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