Discriminación aumenta vulnerabilidad frente al VIH/sida

[01-09-2011]

Entender cómo impacta de manera diferenciada la discriminación social al interior de los grupos de hombres que tienen sexo con hombres (HSH) en la isla, puede ayudar a diseñar mejores estrategias de prevención de las Infecciones de Transmisión sexual y del VIH/sida.

La historia de Amarilys Santos* ilustra esa afirmación. Estudiante de nivel medio de 17 años, del municipio de Rodas, en la provincia de Cienfuegos, esta muchacha, recién sometida a un aborto voluntario, espera preocupada los resultados de un examen de VIH/sida.
“Me hice una prueba rápida durante una actividad en Cienfuegos (municipio cabecera) y me dio negativa; pero me la repetí porque al que era mi novio le dijeron que era seropositivo al VIH y me explicaron que yo podía estar en un período en que no se detecta el virus”, contó Santos a SEMlac.
Tras poco más de tres años de relaciones con un muchacho a quien conoció durante los estudios secundarios, esta joven recibió varias malas noticias de un tirón hace pocas semanas.
Además de la seropositividad al VIH de su pareja, descubrió que durante más de un año él había mantenido relaciones sexuales con otros hombres a cambio de beneficios materiales. Por si fuera poco, supo que estaba embarazada.
“Lo primero fue interrumpirme el embarazo y luego buscar orientación. Por suerte, en mi casa me han apoyado, pero todo ha sido muy difícil. En mi barrio apenas se habla de homosexuales o de sida y yo creía que no tenía problemas con esa enfermedad, al tener una relación estable de tanto tiempo”, confesó.
Investigaciones realizadas en la central provincia de Cienfuegos, a poco más de 250 kilómetros de la capital cubana, confirman que casos como el de esta muchacha no son una excepción en el comportamiento actual de la epidemia de VIH/sida en el territorio.
Según el psicólogo Alain Darcout Rodríguez, la manera que han encontrado “para manejar la discriminación y el estigma no pocos muchachos jóvenes, homosexuales o bisexuales, es tener ese tipo de prácticas sexuales fuera de sus municipios, generalmente en la ciudad de Cienfuegos, y mantener en su comunidad conductas heterosexuales bien convencionales”, explicó a este servicio.
En su tesis para optar por la Maestría en Sexualidad, titulada Diversidad sexual: información, opiniones, valoraciones y prácticas en la provincia Cienfuegos, Darcout encontró, además, que todos los bisexuales que formaron parte de su muestra de estudio “reconocieron tener prácticas de sexo transaccional” y ninguno era del municipio cabecera.
Coincidentemente, “los municipios más representados en la muestra son los mismos que tienen las tasas más altas de incidencia y prevalencia de la infección por VIH/sida”, precisó el estudio de este psicólogo, quien fue durante dos años educador provincial de VIH/sida en su provincia.
Rodas, el territorio donde vive Santos, es justamente uno de los que presenta esa situación.
“Este comportamiento pudiera tener explicación en el hecho de que resultan los municipios más cercanos a la capital provincial, y las redes de trasporte y comunicación facilitan el movimiento de población, fundamentalmente joven, en busca de opciones de recreación, pero también en busca de sexo de tipo transaccional”, según la citada investigación.
Hombres en riesgo
Con una tasa de prevalencia de 0,1 por ciento, según datos del cierre de 2009 del Centro Nacional de Prevención de las ITS/VIH/sida (CNP ITS/VIH/sida), en Cuba, la llamada pandemia del siglo XX afecta fundamentalmente a los hombres y, entre ellos, de manera muy marcada a los HSH, que son poco más del 85 por ciento del total de las personas seropositivas al VIH en la isla.
La más reciente Encuesta sobre indicadores de prevención de infección por el VIH/sida, del Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE), de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), realizada en 2009, estimó que “representan el 4,6 por ciento de los hombres cubanos de 12 a 49 años y el 5,1 por ciento de los hombres que han tenido relaciones sexuales alguna vez”.
En la provincia de Cienfuegos, la tasa de infección por VIH/sida se ha incrementado en los últimos cinco años -por un crecimiento pero también a causa de despistajes más activos-, y se concentra fundamentalmente en el municipio cabecera.
De una media anual de ocho casos, registrada hasta 2005, solo en 2010 se incorporaron 58 nuevos diagnósticos con predominio en los HSH, que representan el 82.5 por ciento del total, según cifras del registro informatizado de vigilancia epidemiológica del Programa de ITS-VIH/sida, del Centro Provincial de Higiene y Epidemiología de Cienfuegos, citadas por Darcourt en su tesis.
Entre las tasas de prevalencia del virus en el territorio el año pasado sobresale la del municipio de Rodas, donde vive Santos, con 0,11 por cien habitantes, una cifra similar a la de la cabecera municipal, y superior a la de la provincia, que fue de 0.7.
Para especialistas como la doctora Rosaida Ochoa, directora del citado CNP ITS/VIH/sida, la baja percepción de riesgo entre los hombres cubanos está vinculada con los conceptos culturales de la masculinidad que existen en la isla.
“Ellos no sienten que la epidemia los pueda afectar más que a otras personas: cambian frecuentemente de pareja y son más reacios a utilizar el condón”, precisó esta especialista a SEMlac en una entrevista anterior.
La situación se agrava cuando estos hombres tienen una orientación sexual diferente a la socialmente aceptada y sostienen prácticas sexuales de riesgo, como puede ser el sexo transaccional.
Según definiciones especializadas, las Personas con Prácticas de Sexo Transaccional (PPST), son aquellas que tienen relaciones sexuales a cambio de algún bien material, dinero o privilegio y se distinguen por estar sometidos a un elevado riesgo relacionado con el alto numero de parejas sexuales.
Sin embargo, históricamente el fenómeno de la prostitución masculina no ha sido estudiado con igual profundidad que la femenina, lo cual no ayuda a la hora de definir estrategias educativas hacia grupos que la practiquen y estén en riesgo de contraer ITS o VIH/sida. Para complicar el panorama, dentro del abanico de las diversas orientaciones sexuales o identidades de género “la bisexualidad es definida desde la desvalorización de su realidad entendiéndola como posición intermedia o indefinición sexual, como ‘perversión’ sexual”, según la investigación de Darcout.
Según la ya citada encuesta del CEPDE, de 2009, solo un 3,2 por ciento de los hombres encuestados en Cienfuegos reconoce haber tenido, en alguna ocasión, un encuentro sexual con otro hombre (la media nacional es 7.6).
“Para mí, ese dato podría interpretarse como un indicador de homofobia, pues uno no se reconoce con determinada condición cuando piensa que no va a ser aceptado o que va a ser discriminado”, aseveró Darcout.
La vulnerabilidad, en ese sentido, se agrava ante la estigmatización; pero también por la inespecificidad de los mensajes educativos, que no tienen en cuenta las especificidades de todas las poblaciones.
El reto, por tanto, parece estar en identificar mejor, de manera más diferenciada y específica, a los grupos en riesgo.
“Sabemos que a una parte de la población LGTB podemos llegar con la prevención desde determinados lugares de encuentro, con determinadas herramientas, pero en el caso particular de los bisexuales se hace extremadamente difícil, porque no se auto reconocen. ¿Cómo llegan a una población invisible, que técnicamente no existe?”, reflexionó Darcout.

Julio de 2011

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Dixie Edith

Dixie Edith (dixie@enet.cu). Periodista y máster en Demografía. Se ha especializado en temas de población, género y salud sexual y reproductiva. 

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