Más breve o más extenso, el camino que se inicia cuando el virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH, causante del sida) llega a la vida de una persona es un arduo pasaje que se transita personalmente, con dolores y vacíos, pero al final un aprendizaje que también es parte de la vida.

De la mala noticia a la aceptación va un gran trecho. Sortearlo, enfrentarlo, transitarlo, dominarlo y crecer como ser humano sigue siendo el reto mayor para millones de personas, diariamente, en el mundo.

Tiene ahora 27 años. Desde los cuatro, Rotsen padece diabetes mellitus, una enfermedad que lo obliga a inyectarse insulina varias veces al día, cuidarse de posibles heridas y mantener una alimentación balanceada.

“A los cuatro años, cuando estaba en el círculo infantil, nos percatamos de que algo no andaba bien: a diferencia de otros niños, prefería el agua al helado, se tomaba cinco vasos seguidos, con una sed desesperante, empezó a bajar de peso y la cara se le ponía muy colorada, por lo que pensé que era hipertensión arterial”, dice Mayra Verdecé, al contar la historia de su primer hijo.

Cuba dedicó en 2007 la celebración del Día Mundial de Lucha contra el VIH/sida a los promotores voluntarios, encargados de la mayoría de las tareas de divulgación y prevención contra el virus en la isla.

“En estos momentos trabajan aproximadamente unos 5.000 voluntarios”, aseguró a la prensa local Rosaida Ochoa, directora del Centro Nacional de Prevención de las ITS/VIH/sida.

En sus 100 años de historia, la enfermedad de Alzheimer sigue provocando estragos en la sociedad moderna, al incrementarse el número de enfermos por distintas causas, sobre todo por el envejecimiento de las poblaciones.

En Cuba, actualmente, hay más tendencia a este triste padecimiento de la corteza cerebral, dado que la cifra de ancianos llegará al 18 por ciento para 2010 y, por ende, existirán más personas en la tercera edad que niños.

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