La epidemia de influenza/porcina, o fiebre gripal, ha desquiciado al sistema sanitario nacional, cuyos funcionarios no atinan a dar pronóstico  de su evolución, por tratarse de un virus sin antecedentes reales en el mundo, sin vacuna a la mano y sin suficientes medicamentos curativos. 

Ningún especialista se atreve a señalar la duración de la enfermedad ni sus consecuencias a corto plazo. Se trata de un virus peligroso, de mutación  caprichosa, cuya letalidad no tiene antecedentes ni es claro, según dijo a SEMlac del infectólogo Gustavo Reyes Terán, investigador del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y encargado del pabellón de enfermos graves.  

Con la edición de un folleto en sistema de escritura Braille, para invidentes y débiles visuales, autoridades y especialistas de salud buscan reforzar la prevención y tratamiento en Cuba de la diabetes mellitus, considerada la primera causa de ceguera en el mundo.

En la mayor isla del Caribe, “aproximadamente 375.000 personas padecen diabetes y 10 por ciento de ellas quedan ciegas en el curso de su vida”, comentó a SEMlac el doctor Alberto Quirantes, Jefe del Servicio de Endocrinología  del Hospital Docente Dr. Salvador Allende, en la ciudad de La Habana.

A los cinco días de nacido su hijo Alexander, Miralys, como toda madre cubana, lo sacó al patio unos minutos para darle sus primeros baños de sol. Aunque la exposición fue breve, al bebé se le reventó la cara y le salieron llagas. Supo que algo no andaba bien.

Miralys Beaujardin Cruz, residente en Isla de la Juventud, segunda ínsula en importancia de Cuba, mira con orgullo a su hijo, un pelirrojo de piel muy blanca, delgado y muy activo, que juega con la pelota como lo haría cualquier otro de su edad. Sólo que hay en él una diferencia.

“Estuve tres años curándolo por quemaduras solares. No sabía qué le pasaba y los médicos tampoco nos daban un diagnóstico. Cuando cumplió tres años, se le indicó un estudio genético y oncológico en La Habana. Allí se descubrió su enfermedad: xeroderma pigmentoso, en etapa inicial”, cuenta esta mujer.

Por las tardes, tres veces por semana, Mildred se apura en terminar el trabajo, hacer la comida y buscar a alguien para que cuide a su madre. Lunes, miércoles y viernes son los días sagrados para su cita en el Parque de las Majaguas, en La Habana, donde practica Tai Chi, lo que le ha permitido alejarse de los dolores y el “pastilleo” (alto consumo de tabletas).

Con 54 años, padece de una cardiopatía y exceso de peso, sin embargo, eso no le impide “hacer movimientos que hasta hace unos meses pensaba que no podría hacer. Me siento realmente mejor físicamente y muchísimo más calmada, pese a que el trabajo y las tensiones son las de siempre”.

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