No hay lujos ni carteles especiales. Apenas unos 12 metros cuadrados, lo justo para colocar unos bancos rústicos de madera y una mesa, conforman el escenario donde, cada mes, se celebra lo que se ha dado en llamar la peña de Laura, aunque su nombre verdadero es Pandora, en busca de la esperanza. “Se me ocurrió por la leyenda de la caja de Pandora, de donde empiezan a salir todos los maleficios el día que ella, por curiosidad, la abre”, explica Laura Pérez Hernández, casada, madre y portadora desde 1999 del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), causante del sida.

Según la leyenda, Pandora se esconde en una esquina, arrepentida por todo el mal que ha desatado, pero siente que en la caja hay algo que se mueve. “Se asoma y es entonces que encuentra a la esperanza, esa misma que tenemos nosotros de que un día aparezca la cura para el sida”, agrega Laura, residente en San José de las Lajas, poblado a más de 30 kilómetros de la ciudad de La Habana.

El aborto medicamentoso y la píldora del siguiente día se introducirán en los próximos meses en Cuba, trascendió durante el trabajo en Comisiones del Parlamento en la isla.

El doctor Miguel Sosa, del Ministerio de Salud Pública, quien intervino ante la Comisión de atención a la niñez, la juventud y la igualdad de la mujer, precisó que el empleo de estos métodos se inscribe en una estrategia nacional que replanteará los conceptos de la planificación familiar, publicó la prensa local.

Tenía lo que se dice una vida normal. “Y” estudió, comenzó a trabajar y se casó. Todo iba bien hasta que notó falta de equilibrio al caminar, como lo hace quien ingiere altas dosis de alcohol. Una herencia genética la ubicó entre las cubanas y cubanos con ataxia.

Las dificultades motoras se agudizaron. Con el tiempo, le resultó difícil sostener un lápiz y escribir como solía hacerlo, no podía ni picar los alimentos en el plato. La enfermedad la obligó a dejar el trabajo de dependienta en una farmacia.

Janet Á. tiene 18 años y una gestación de 15 semanas. Es un embarazo imprevisto, pero a las 10 semanas nada se podía hacer para interrumpirlo, como era el deseo familiar. Aun así, puede decirse que tiene suerte: pese a dos abortos anteriores, sigue siendo fértil.

La infertilidad, afirman expertos, puede ser una de las consecuencias del aborto, sobre todo si es reiterado y, aún más, si se práctica en adolescentes.

Información adicional