Elevar la percepción de riesgo frente al virus de inmunodeficiencia humana y brindar apoyo a las personas con VIH son acciones que se emprenden en la comunidad de Sur Isleta, en Guantánamo, en el extremo oriental de Cuba.

Galardonada en 2014 con el Premio Esperanza, que se otorga a quienes se destacan en la prevención del VIH/sida, esa región del oriente cubano sobresale por el trabajo de apoyo a las personas que viven con VIH.
Sur Isleta es también una de las comunidades donde se desarrolló el proyecto Comunidades por la Vida II, del Consejo de Iglesias de Cuba, que se propuso entre sus objetivos sensibilizar a mujeres y hombres en la prevención de esta enfermedad.

El sexismo contenido en mitos, prejuicios y estereotipos de la cultura patriarcal se traduce muchas veces en malestares que experimentan las mujeres, al sentirse a veces sobre exigidas, marginadas o subestimadas en los espacios laborales, reconocieron especialistas de diversas disciplinas.

“Aunque se trata de prácticas que condicionan la aparición de enfermedades y padecimientos diferentes para hombres y mujeres, los riesgos psicosociales tienen un mayor impacto para ellas”, precisó a SEMlac Lucía García Ajete, especialista de capacitación de la Empresa de Proyectos para Industrias Varias (Eprogiv).

Asumir posturas de seres poderosos, fuertes, temerarios y exitosos, como dicta la tradición y les enseñan a ser desde pequeños, conduce a muchos hombres hacia malestares físicos, emocionales y sexuales a lo largo de sus vidas.

“Los accidentes, el homicidio y la cirrosis hepáticas son las primeras causas de muerte en la población masculina entre 15 y 64 años en América Latina y las tres se asocian en parte a patrones y prácticas relacionadas con la masculinidad hegemónica”, señala Pedro Pablo Valle, psicólogo clínico.

Reconocer la severidad de la epidemia del VIH, ganar en percepción de riesgo y no estigmatizar a las personas seropositivas son retos que enfrenta la sociedad cubana, afirman especialistas.

"Tenemos que incentivar en la población la necesidad de acudir al servicio de diagnóstico, pero en Cuba existe muy baja percepción de riesgo. Una vez diagnosticadas las personas, necesitamos que se adhieran al tratamiento para lograr que se mantengan con carga viral indetectable y así disminuir la posibilidad de transmisión del virus", advierte a SEMlac la doctora Jacqueline Sánchez Fuentes.

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