Mirar la organización de los procesos y estadísticas vinculadas a la salud pública desde las diferencias entre hombres y mujeres puede repercutir en una mejor atención a la población, coincidieron especialistas reunidos la pasada semana en La Habana.
La salud de mujeres y hombres es diferente y múltiples factores biológicos se manifiestan de forma desigual para cada sexo en relación con su estado de salud; a juicio del médico Pedro Luis Véliz, presidente del Consejo Nacional de Sociedades Científicas de la Salud.
Pero "hay otros vinculados con patrones y estereotipos sociales o culturales, que influyen de manera injusta en la salud de las personas", detalló el especialista durante el panel "Salud y derechos sexuales y reproductivos", parte de las actividades de la VI Conferencia Internacional Mujer, Género y Derecho, clausurada el 13 de mayo en la capital cubana.

Prevenir el VIH/sida necesita de campañas y mensajes personalizados, con un enfoque de género y articuladas desde la propuesta de una vida sin violencia, coincidieron especialistas reunidos en el II Congreso Internacional de Promoción de la Salud, celebrado la pasada semana en La Habana.

En ese contexto, los públicos jóvenes representan el desafío mayor para la promoción de salud, pues aunque son minoritarios en la estructura de la epidemia cubana hoy, un cambio de sus comportamientos relativos a la salud y la vida en pareja podría modificar el panorama de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana en el futuro.

Elevar la percepción de riesgo frente al virus de inmunodeficiencia humana y brindar apoyo a las personas con VIH son acciones que se emprenden en la comunidad de Sur Isleta, en Guantánamo, en el extremo oriental de Cuba.

Galardonada en 2014 con el Premio Esperanza, que se otorga a quienes se destacan en la prevención del VIH/sida, esa región del oriente cubano sobresale por el trabajo de apoyo a las personas que viven con VIH.
Sur Isleta es también una de las comunidades donde se desarrolló el proyecto Comunidades por la Vida II, del Consejo de Iglesias de Cuba, que se propuso entre sus objetivos sensibilizar a mujeres y hombres en la prevención de esta enfermedad.

El sexismo contenido en mitos, prejuicios y estereotipos de la cultura patriarcal se traduce muchas veces en malestares que experimentan las mujeres, al sentirse a veces sobre exigidas, marginadas o subestimadas en los espacios laborales, reconocieron especialistas de diversas disciplinas.

“Aunque se trata de prácticas que condicionan la aparición de enfermedades y padecimientos diferentes para hombres y mujeres, los riesgos psicosociales tienen un mayor impacto para ellas”, precisó a SEMlac Lucía García Ajete, especialista de capacitación de la Empresa de Proyectos para Industrias Varias (Eprogiv).

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