“O cantas o te mueres”. Esa idea le pasa muchas veces por la mente; otras, lo hizo callar, o lo llenó de nostalgias y dolor, después de saber el veredicto de una prueba que, para él, no pasaba de pura rutina, hasta saber el resultado: VIH positivo. Era el año 2001  y a Fernando Marcoleta se le unieron cielo y tierra. “Mi vida cambió, todo cambió”, confesó en entrevista a SEMlac siete años después de aquel diagnóstico. “Esa noticia te mueve el piso; es impresionante…”

 

El virus interrumpió de golpe su carrera de tenor. De momento se esfumaron una atractiva oferta de trabajo que recién había conquistado, un disco en ciernes que se grabaría en Estrasburgo, Francia; un largo viaje en proyecto, posiblemente nuevas presentaciones y premios.  “Me recogí.

Capacitar en temas de género a las personas que trabajan en los medios de comunicación en Cuba es vital y urgente, por el papel que este tipo de profesionales desempeña en la socialización de lo masculino y lo femenino.Bajo esa urgencia, coincidieron especialistas del diseño y la publicidad, periodistas y comunicadores sociales, quienes compartieron reflexiones la pasada semana, en La Habana, respondiendo a una convocatoria del Centro Nacional de Prevención de ITS/VIH/sida (CNP), de la nación caribeña.

Con el criterio de que los mensajes de comunicación y prevención frente al VIH/sida serán más efectivos si incorporan las llamadas buenas prácticas de género, y con el acompañamiento del Programa Nacional de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD), el CNP propició dos jornadas de trabajo en busca de una comunicación no sexista y más efectiva en la prevención del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).Para Isabel Moya Richard, especialista en temas de género y directora de la Editorial de la Mujer, quien tuvo a su cargo la conducción del taller, prepararse en estos temas resulta imprescindible por el papel creciente que desempeñan los medios de comunicación en la formación de juicios y opiniones.

La infección por VIH (virus causante del sida) en Cuba aumenta de manera sostenida, aunque la isla sigue registrando la tasa de prevalencia de la epidemia más baja del Caribe. 

En los últimos cuatro años esa tasa ha crecido de 0,05 por ciento a fines de 2004, al actual 0,1 por ciento, dato del cierre de 2008.

La ciudad de México, la más ruidosa del mundo, con casi 20 millones de habitantes, quedó en silencio.

Las escuelas cerradas, los cines y bares, los museos, los comercios, los puestos callejeros levantados.

 

Las calles semidesiertas. Las sirenas de ambulancia que no cesan a ciertas horas del día. El transporte colectivo se ha convertido en una amenaza, nadie atina a informar nada sobre quién cuidará a los niños y niñas, ni si habrá permisos especiales para las trabajadoras; surgen mitos sobre efectos devastadores para las embarazadas. Quejas porque en los hospitales públicos se están saturando.

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