Con cara de pocos amigos, el hombre se acercó a una joven promotora de salud que repartía materiales didácticos y le espetó: “a ti ni me acerco, porque me vas a contagiar el sida”.
La experiencia, ocurrida hace algo más de un año en la localidad de Ceballos, a pocos kilómetros de la cabecera de la provincia de Ciego de Ávila, en el centro de Cuba, confirmó a Aylín Sandoval algo que ya le habían adelantado algunos compañeros: queda mucho por hacer en materia de informar y prevenir el VIH/sida.

InfanciaInfancia

Dentro del heterogéneo colectivo, algunos tienen familiares cercanos aquejados por el Virus de Inmunodeficiencia Humano (VIH), causante del sida.

“La iniciativa tiene como antecedente el proyecto Génesis, de 1998, que reunió a estudiantes de una secundaria básica de La Habana, quienes aprendieron a realizar materiales audiovisuales. Un año atrás surgió la posibilidad de retomarla, esta vez con niños afectados por la epidemia”, comenta Norberto Fonseca, de la Línea de apoyo a personas con VIH, del CNP.

Olga Lidia García es estilista y peluquera desde hace más de 10 años. Con destreza corta todo tipo de cabello, aplica un tinte o, con un cepillo y un secador, deja lacio un pelo rebelde. Durante ese tiempo, mientras trabaja, las clientas le cuentan todo tipo de historias y problemas.

En la peluquería Afrodita, ubicada en el consejo popular Pilar-Atarés, el de mayor incidencia de la epidemia del VIH en la barriada del Cerro, en La Habana, funciona desde hace unos años el Proyecto Salud=Belleza, cuyo propósito es la prevención de las infecciones de transmisión sexual/VIH/sida.

Viste uniforme de dos tonos de azul, el atuendo de la enseñanza preuniversitaria. Se acerca en solitario a la máquina rectangular, también azul, que cuelga de la pared: un dispensador de condones. Deposita 20 centavos, gira la manigueta y, sin mediación de personas, miradas o juicios, recoge su cajita de tres preservativos.

Este es uno de los 12 equipos de ese tipo instalados desde diciembre pasado en La Habana, un experimento que mide la efectividad de ese sistema para su posible extensión y constituye un complemento a la distribución de la red de 83 farmacias y los más de 400 puntos no tradicionales (cafeterías y comercios) de venta de condones existentes en la capital cubana, donde habitan 2,2 millones de personas  y se concentra más de 50 por ciento de la epidemia del VIH/sida.

Información adicional