Por una discreta diferencia, la COVID-19 parece afectar más a los hombres que a las mujeres en Cuba: ellos suman 52 por ciento de personas contagiadas y ellas, 48 por ciento, según datos ofrecidos por el Ministerio de Salud Pública a un mes de reportarse los primeros casos.

Yordy Morejón regresó a inicios de marzo de Italia y en su paso por ese país estuvo en Lombardía, la zona más afectada por el nuevo coronavirus SARS COV-2, causante de la enfermedad COVID-19, convertida en la reciente pandemia que pone en vilo a la humanidad.

María Eugenia Quintana Esquivel cumplirá 84 años en abril y se siente con buena salud, salvo algunos achaques que la molestan en las mañanas. Su historia habla del recorrido y las fracturas en la salud de las mujeres negras y mestizas en Cuba.

Problemas asociados a la capacidad reproductiva, el embarazo y el parto suelen estar entre las principales y más conocidas afectaciones de salud de muchas mujeres, coinciden investigaciones. A juicio de especialistas, además de mirar con lupa los diferentes aspectos involucrados en la mortalidad materna, cada vez es más necesario visibilizar también los costos que el mito de “ser mujer es igual a ser madre” trae para esa parte de la población femenina que no quiere –o no puede- tener hijos.

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