Los embarazos adolescentes han crecido en Cuba durante la última década y han ido capitalizando la atención, no solo de espacios de investigación académica, demográfica o de salud, sino también de los medios de comunicación. Si en 2009 la tasa de fecundidad adolescente en la isla era de 51,3 nacimientos por cada mil mujeres entre 15 y 19 años, ya al cierre de 2015 sumaba 52,5 nacimientos por cada mil mujeres en esas edades, según datos del Anuario Estadístico de Salud publicado en 2016 por el Ministerio de Salud (Minsap)

Altos índices de embarazo temprano, sobre todo en la zona oriental de Cuba; inicio precoz de las relaciones sexuales y poco o ningún uso de anticonceptivos "la primera vez" son características de la población adolescente de este país que preocupan a especialistas.
Al cierre de 2015, la tasa de fecundidad adolescente en la isla era de 52,5 nacimientos por cada 1.000 mujeres de entre 15 y 19 años, según datos del Anuario Estadístico de Salud publicado en 2016 por el Ministerio de Salud Pública (Minsap).

Mirar la organización de los procesos y estadísticas vinculadas a la salud pública desde las diferencias entre hombres y mujeres puede repercutir en una mejor atención a la población, coincidieron especialistas reunidos la pasada semana en La Habana.
La salud de mujeres y hombres es diferente y múltiples factores biológicos se manifiestan de forma desigual para cada sexo en relación con su estado de salud; a juicio del médico Pedro Luis Véliz, presidente del Consejo Nacional de Sociedades Científicas de la Salud.
Pero "hay otros vinculados con patrones y estereotipos sociales o culturales, que influyen de manera injusta en la salud de las personas", detalló el especialista durante el panel "Salud y derechos sexuales y reproductivos", parte de las actividades de la VI Conferencia Internacional Mujer, Género y Derecho, clausurada el 13 de mayo en la capital cubana.

Prevenir el VIH/sida necesita de campañas y mensajes personalizados, con un enfoque de género y articuladas desde la propuesta de una vida sin violencia, coincidieron especialistas reunidos en el II Congreso Internacional de Promoción de la Salud, celebrado la pasada semana en La Habana.

En ese contexto, los públicos jóvenes representan el desafío mayor para la promoción de salud, pues aunque son minoritarios en la estructura de la epidemia cubana hoy, un cambio de sus comportamientos relativos a la salud y la vida en pareja podría modificar el panorama de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana en el futuro.

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