Las mujeres lesbianas acumulan malestares físicos y psicológicos debido a comportamientos discriminatorios de profesionales de la salud en Cuba, sustentaron expertas y participantes en la VII Jornada Cubana contra la Homofobia, organizada por el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) del 6 al 17 de mayo.

Resultados preliminares de una investigación en curso sobre la salud de mujeres lesbianas indican que reconocerse como tales implica desventajas y desigualdades visibles también en la atención médica, expuso la psiquiatra Ada Alfonso durante un panel celebrado el pasado 12 de mayo en La Habana.

"Es impactante enterarse de que una padece cáncer de mama. Para mí lo más terrible fue pasar por la quimioterapia; es algo que no quisiera recordar", aseguró a SEMlac Liduvina Gómez Aballí, una cubana de 47 años operada de un tumor maligno desde hace alrededor de seis.

"Me dieron más de 20 sesiones de radiaciones y durante ese tiempo solo mi mamá entraba al cuarto porque yo no quería que nadie me viera. Pensaba que nunca saldría de eso", rememoró Gómez, licenciada en Terapia Física y Rehabilitación y vecina de la ciudad de Matanzas, a poco más de 100 kilómetros de La Habana.

Ansiedad, estrés, depresión y sentimiento de culpa son molestias frecuentes que pueden aparecer en directivas de empresas cubanas como resultado de valores machistas que las juzgan y sobrexigen.

Así lo comprobó la psicóloga Yaranay López Angulo, investigadora del Departamento de Psicología de la Universidad de Matanzas, mediante un estudio cualitativo en la vida de cuatro hombres y cuatro mujeres con cargos empresariales, en quienes encontró malestares subjetivos y psicológicos asociados con la manera diferente en que se valora el ejercicio del poder para ambos géneros.

Por primera vez se desarrolla en Cuba una estrategia de género como parte de la respuesta nacional al VIH/sida. La iniciativa responde al número creciente de mujeres infectadas por el virus y las situaciones de vulnerabilidad que genera la cultura patriarcal.

"No es igual un diagnóstico para una mujer que para un hombre. Cuando en un hogar se encuentra una mujer con VIH/sida, ella continúa con sus actividades y responsabilidades cotidianas, incluso llega a repartir, entre los miembros de la familia, la dieta que se le asigna para su autocuidado y nutrición.

No ocurre así con la mayoría de los hombres; en estos casos la familia suele reorganizarse en función del cuidado de esa persona y su restablecimiento", afirma Rosaida Ochoa Soto, directora del Centro Nacional de Prevención de las ITS y el VIH-sida (CNP).

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