Reynaldo Marrón hace mucho que no sale de casa, aunque no logra precisar cuántos días. Está consciente de que, a sus 67 años, con hipertensión, diabetes y gota, tiene que “cuidarse como gallo fino”. Si se contagia con el nuevo coronavirus o la Covid-19, enfermedad que este virus produce, “me voy del parque”, asegura, en alusión a una complicación y muerte segura.

Tener una sociedad muy envejecida, donde más del 20, 8 por ciento de su población tiene 60 años y más y el 15 por ciento de las personas mayores viven solas, supone para Cuba desafíos crecientes en el control de la pandemia provocada por el coronavirus SARS-CoV-2, y la enfermedad que este genera, la COVID-19.
Si bien las autoridades sanitarias advierten que ningún grupo etario está exento de enfermar, son las personas de edad más avanzada las más proclives a desarrollar cuadros graves de la enfermedad, debido a la comorbilidad o presencia en esa etapa de la vida de varios padecimientos crónicos, como diabetes, hipertensión, asma bronquial, cáncer u otras.

Por una discreta diferencia, la COVID-19 parece afectar más a los hombres que a las mujeres en Cuba: ellos suman 52 por ciento de personas contagiadas y ellas, 48 por ciento, según datos ofrecidos por el Ministerio de Salud Pública a un mes de reportarse los primeros casos.

Yordy Morejón regresó a inicios de marzo de Italia y en su paso por ese país estuvo en Lombardía, la zona más afectada por el nuevo coronavirus SARS COV-2, causante de la enfermedad COVID-19, convertida en la reciente pandemia que pone en vilo a la humanidad.

Página 1 de 28

Información adicional