Promover salud, otro antídoto contra la violencia

[25-11-2009]

Por Dixie Edith
La Habana, octubre (Especial de SEMlac).- Cuando homosexuales, transexuales y travestis se incorporan a labores de promoción de salud en Cuba, están dando un paso para enfrentar y vulnerar manifestaciones de discriminación y maltrato que reciben desde la sociedad.
Integrantes del proyecto de Hombres que tienen Sexo con Hombres (HSH), del municipio Ciego de Ávila, al centro de Cuba, han confirmado esa experiencia, tras apostar por el arte como principal herramienta educativa.

“De cierta manera, nos hemos ganado el respeto de la población por el trabajo que estamos realizando desde hace algún tiempo”, aseveró a SEMlac Wilber Ortega, uno de los promotores, transformista y especialista de danza, coreografía y espectáculos.
En busca de espacios para las labores de prevención frente a las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y el VIH/sida, desde hace más de dos años el proyecto HSH en Ciego de Ávila ha desarrollado un espacio llamado “La noche de la diversidad Sexual”, en dos conocidos centros recreativos del municipio: el cabaret Bohemio y el Patio de Artex.
“La población gusta de las actividades que hacemos, donde insertamos números de transformismo con otros de elencos artísticos y cuerpos de baile de calidad, para darle más colorido; pero siempre con un objetivo educativo y de promoción”, agregó Ortega.
Quienes han concurrido a estos sitios aseveran que en “La noche...” los locales se llenan y las recaudaciones son mayores que cuando se trata de otras propuestas.
“En ocasiones he tenido que dirigirme a alguna institución para responder a quejas relacionadas con el espectáculo presentadas por personas aisladas, pero nunca se ha suspendido la actividad. Mi presencia ha sido, sobre todo, para explicar cómo funcionan las labores de promoción y qué objetivo cumplen” detalló Yandi Alberto Betancourt, coordinador del proyecto HSH en el municipio avileño.
El pasado Primero de Mayo, Día del Trabajo, incluso se sumaron al desfile, con transformistas y travestis incluidos. “El proyecto se nota, es evidente. Sigue habiendo prejuicios, homofobia, pero tienen más que ver con personas específicas”, agregó Betancourt.
Las manifestaciones más crudas de esa violencia van dirigidas hacia transexuales y travestis, según la experiencia de los integrantes del proyecto HSH en la ciudad de Ciego de Ávila.
La historia de Shaquira, travesti promotora del equipo HSH, confirma esta visión. Tras ser cambiada de puesto de trabajo varias veces, en el centro donde trabajaba en el sector de la salud, finalmente fue expulsada por su jefe, quien además le dirigió palabras groseras y humillantes.  
“Los homosexuales quizás encuentren cabida en algún sitio, pero para los travestis es muy difícil”, reflexionó con SEMlac.
En mayo de 2008, en torno a las celebraciones del Día Mundial de Lucha contra la Homofobia y la Transfobia, una polémica nació en esta ciudad y trascendió, incluso, a la prensa nacional de la isla.
“Se prohibió el acceso a lugares recreativos a travestis y homosexuales en general. ‘La entrada es por parejas’, se podía leer en carteles a la entrada de más de un establecimiento. En el diccionario dice que pareja son dos, y si te pones a pensar pueden ser dos iguales, pero la tradición ha determinado que pareja es hombre y mujer”, contó Ortega.
“Aquí, en la ciudad de Ciego de Ávila, como en otros lugares de esta provincia y en el país, existen indicaciones administrativas, consideradas como inviolables, que solo permiten la entrada a centros recreativos y nocturnos de parejas (hombre/mujer)”, publicó por aquellos días el periodista avileño Roberto del Valle, en su blog EnlaceCuba.
En tanto, el diario Juventud Rebelde divulgaba una foto de uno de los carteles, aclarando que se encontraba a la entrada del bar La Leyenda. “El propósito de la administración era garantizar la disciplina dentro del local, pero la exclusión a otros tipos de parejas que no sean las heterosexuales resulta discriminatoria”, opinó el periódico en mayo de 2008.
“Se batalló, se luchó y retiraron la norma, pero aún hay lugares donde no dejan entrar a los travestis vestidos de mujer. Los obligan a ponerse ropa masculina y entonces dejan de ser ellos”, defendió Ortega.
Tras los pasos de una experiencia
Según explica la página web sobre diversidad sexual del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), un travesti es una “persona que por inclinación natural o como parte de un espectáculo, se viste con ropas del otro sexo”.
El texto precisa que, para algunos, constituye una satisfacción erótica; mientras para otros, una expresión de los componentes de su personalidad.
Travestirse se considera una “respuesta a un impulso que, ni ellos ni la ciencia, comprenden”, explica la citada página.
Especialistas del Cenesex precisan también que se trata de “un fenómeno relacionado con la orientación e identidad de género” y advierten que los llamados HSH travestis “resultan ser personas  vulnerables a la infección por el VIH, por el rechazo social al que son impuestos, la desinformación, el desconocimiento y las parejas sexuales” que eligen.
Un estudio realizado en la ciudad de la Habana entre 2005 y 2006 por la doctora Annia Duany, psiquiatra del capitalino Hospital Salvador Allende, en un grupo de 25 hombres entre 18 y 42 años de dad y con trastorno de la identidad de género, demostró que “la violencia psicológica estuvo presente desde la infancia en las relaciones de estas personas con su entorno familiar, seguida de la violencia física, en todos los casos por no cumplir con el rol de género estereotipado: o sea, por renunciar a la masculinidad concebida como patrón cultural”.
En busca de salidas para ayudar a enfrentar esta situación, el Cenesex ha formado  cerca de medio centenar de travestis como promotores de salud, y en particular de ITS y VIH/sida, conocidos como promotores HSH travestis.
Alexander Rodríguez Hernández, integrante del equipo avileño, vivió esta experiencia.
“Pasé un curso de comunicación social en La Habana y el de promoción de salud en el Cenesex. Aprendí muchas cosas. Sentirse útil ayuda a enfrentar el rechazo”, dijo.
A partir de esta experiencia, el proyecto HSH del municipio de Ciego de Ávila busca abrir un curso similar en esa ciudad, con el objetivo final de crear su propia línea HSH travestis.
“Creo que, si damos el curso aquí, nos irá mejor. Quisiera que se pudieran hacer noches de diversidad sexual en otros espacios de la provincia y ayudar a que las personas sepan de verdad lo que es un travesti”, opinó Rodríguez.  
Para Ortega, una experiencia como esa “permitiría ser más eficaces en la prevención del VIH/sida, pues muchos travestis o transexuales no se sienten identificados cuando escuchan hablar de HSH y quedan al margen. No se sienten HSH, sino mujeres”.
Betancourt cree, incluso, que el impacto podría ir más allá. “Escuchar las historias desde los propios travestis no solo ayudaría en la prevención del VIH, sino que sería valioso para educar a la población en la aceptación. Cuando las personas tienen información y les llega de manera emotiva, cambian”, asegura.

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