De la redacción

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“Ustedes están locos, ustedes piensan que son mujeres y no son mujeres, son hombres, porque nacieron con genitales…”. Esta es una de las primeras frases que reconoce Nomi Ramírez, una mujer trans que asumió su identidad hace más de dos décadas, cuando se le pregunta por las actitudes a las que debe enfrentarse por haber tomado la decisión de vivir como una mujer, como “lo que es”, apunta. La activista y trabajadora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) habla a Semlac de los estereotipos a los que cotidianamente se asocia a las mujeres trans en Cuba y sostienen la violencia hacia ellas.

Estudiosos, practicantes y representantes de instituciones religiosas alertaron sobre problemáticas en la vida social cubana asociadas al desarrollo de grupos neofundamentalistas religiosos.
Entre las manifestaciones más visibles señalaron las posturas de ataque a los artículos 40 y 68 del nuevo proyecto de Constitución, que fue sometido a consulta popular en el país y se llevará a referendo en febrero de 2019.

Cuando se le pide diseccionar el concepto de imaginarios sociales que sostienen la violencia de género, la Doctora en Ciencias Sociológicas María Isabel Domínguez García apunta que “son construcciones mentales de significación práctica, legitimadas y compartidas en la sociedad”. De inmediato agrega: “están compuestos por simbolismos que configuran mentalidades resistentes al cambio”.

Los celos y el control, viejas formas de violencia a menudo solapadas tras la naturalización y el mito del amor romántico, toman nuevos rostros en una sociedad global caracterizada por el uso invasivo de la tecnología.
Emergen formas sutiles o encubiertas de control bajo las llamadas “pruebas de amor” que incluyen desde pedir-exigir a la pareja contraseña de Facebook o de cualquier otra red social, hasta eliminar contactos, revisar el celular, controlar el correo electrónico e incluso “solicitar” que compartas tu ubicación a través de Whatsapp u otra cuenta en la red de redes.

No son pocas las brechas cotidianamente asociadas a los medios de comunicación y la reproducción, desde esos espacios, de imaginarios que sostienen la violencia de género.
De esa relación entre los procesos formadores de opinión y constructores de sentidos –que se generan desde la comunicación– y cómo estos refuerzan o desmontan la violencia, habla la periodista e investigadora del Grupo de Estudios sobre Juventudes (GESJ) del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), Carolina García Salas, quien participó en una investigación comparada de imaginarios juveniles sobre la violencia contra las mujeres en ocho países de Latinoamérica y Caribe (El Salvador, Honduras, Guatemala, Bolivia, Nicaragua, República Dominicana y Cuba, más Colombia), en colaboración con el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y OXFAM Latinoamérica.
“Se trata de un estudio que articuló a diversos actores sociales dentro y fuera del país, y en nuestro caso fue de singular importancia la colaboración de especialistas del Programa de OXFAM en Cuba y del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR)”, explicó García Salas.

A menudo, cuando se habla de violencia, emergen vocablos como machismo, sociedad patriarcal, o roles hegemónicamente construidos desde lo femenino o masculino. Pero, ¿qué hay detrás de esos conceptos, cómo nos ayudan a explicar los ciclos de la violencia y la telaraña de la desigualdad?

Miedos, estigmas, exclusión, resistirse a mandatos preconcebidos de una sociedad que impone moldes y roles a lo masculino o femenino, resiliencia, solidaridad, sobrevivir….

Miércoles, 21 Noviembre 2018 03:32

Violencia de género, las reservas de la ley

En Cuba no se puede esperar a que cambien las leyes para atender la violencia de género, coinciden juristas y otros especialistas en el tema. Un consenso entre quienes se dedican a estos temas es la necesidad de visibilizar en la norma actual, tanto civil como familiar, penal y laboral, aquellos recursos que ya existen y permiten actuar en casos de maltrato de cualquier tipo.

Lunes, 22 Octubre 2018 15:11

Violencia sexual: Impactos ocultos

Entre las formas de violencia de género está la sexual, que ocurre siempre que se impone a la mujer una relación sexual contra su voluntad. Puede estar incluida la violación infligida por un desconocido, un conocido o la pareja. Si bien este es uno de los tipos de violencia más reconocidos, no siempre se comprenden todas sus variantes, ni se asume en su totalidad como un problema en nuestro país. Para dialogar sobre este fenómeno y sus posibles estrategias de prevención, No a la Violenciainvitó a tres profesionales de diferentes perfiles y áreas de desempeño. Esta vez responden a nuestras interrogantes la psicóloga Beatriz Torres, presidenta la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (Socumes), la periodista Mileyda Menéndez, del diario Juventud Rebelde y la también psicóloga y demógrafa Matilde de la Caridad Molina, del Centro de Estudios Demográficos (Cedem), de la Universidad de La Habana.

En la emblemática calle Prado, en la capital cubana, una chica con un pulóver blanco y un letrero que reza "Mi pareja es trans masculino y soy muy feliz" sonríe mientras baila.
"Amo a las personas y este es un acto de amor. Todos somos seres humanos y eso es suficiente para que tengamos los mismos derechos", dice a SEMlac unos minutos después.

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