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Por Ilse Bulit

La Habana, agosto (SEMlac).- Leopoldina, la de la piel olivo, correteaba por la calle Peña Pobre como la otra mulata, la Cecilia Valdés protagonista de la novela homónima de Cirilo Villaverde. Quienquiera conocer las costumbres y contradicciones de La Habana del Siglo XIX, acuda a sus páginas. Quien quiera conocer las del principio del Siglo XX, las tiene en las novelas de Miguel del Carrión.

Y en esas fechas vivían adolescencia y primera juventud, Leopoldina y María Ignacia. Como la Cecilia, Leopoldina, frente al espejo del hogar de su media hermana María Ignacia, contaba con su belleza para tentar la fortuna.

Por Ilse Bulit

Con la sospecha, María Ignacia acudió a un médico amigo. Lo confirmó. Mi abuelo Abelardo le contagió la sífilis, regalo de los lupanares. La idea de la muerte, la vergüenza, la rabia contenida, saberse usada, irrespetada.

Con su madre Rosalía aprendió a ofrendar las lágrimas sólo a los muertos. Primero, someterse al tratamiento. Si su progenitora botó a cazuelazos a su padre por traidor a la patria, las normas blancas adquiridas en la casona de los Pedroso, le imponían otra táctica.

Lunes, 01 Febrero 2010 17:43

Buenos modales o muerte

Por Ilse Bulit

Los consejos difundidos ampliamente por los medios de comunicación cubanos ante el peligro inminente del aumento de los casos de la influenza A/H1N1 por la llegada del otoño primero y el invierno después, me retrotraen a la infancia.
A diario, con la misma insistencia de un vendedor de artesanías tras un turista, me repetían: Lávate las manos cuando llegues de la calle. Tápate la boca cuando tosas. Tápate la nariz cuando estornudes. No te olvides de tu pañuelo. No te encimes a las personas cuando hables o te hablen. Cuida que tu saliva no salte hacia los demás. No llames a gritos a un amigo en la calle, en el cine, en un transporte.

Lunes, 01 Febrero 2010 17:54

El sabor de la libertad

Por Ilse Bulit

Mi amiga X probó la miel de la libertad y quemó sus naves. Hablé de ella en esta red el 21 de noviembre de 2008, bajo el título Discapacitadas cercadas por el Amor equivocado. Estaba en Madrid con su guitarra, su voz melodiosa, sus conocimientos académicos de música y su ceguera total.
Huía de su sacrificada madre. Quería freír unos huevos y saborearlos quemados o no. Elegir una camiseta aunque el vocablo rojo sólo se le asociara con el calor del fuego. Caer en una acera por equivocación de su bastón, pero guiado por su propia mano o recibir un desprecio o burla para enfrentarla con su inteligencia y posible ecuanimidad.

Lunes, 01 Marzo 2010 17:25

Cuando pasen los años

Por Ilse Bulit

El llanto de una amiga, a través de un teléfono fijo a las siete de la mañana, asusta a cualquiera. Sobre todo en tiempos atormentados por la profusión de informaciones alarmantes y verídicas sobre el medio ambiente, los virus de la gripe y los altos precios de los productos en el mercado.
Mi amiga acudía a mí por ese falso concepto de que los periodistas somos los dueños del conocimiento humano. ¡Pobrecita!, la red tiene las argucias de la serpiente del Génesis y engaña más o tanto como algunos relacionistas públicos o altos cargos de cualquier ideología o país.

Lunes, 09 Agosto 2010 16:08

Las habaneras odian las bicicletas

Por Ilse Bulit

Al principio, ¡una fiesta! En la infancia, los Reyes Magos les traían muñecas. Y deseaban, al igual que sus hermanos, ¡la bicicleta! Y en aquellos días, se las vendían o regalaban en sus centros de trabajo o de estudio. Otro paso y este obligado, en la equiparación de derechos y deberes entre los sexos.
Con pantalones anchos, en sayas largas, a veces enredada en los rayos de la rueda, o en el short de muslos afuera que en esos meses imborrables de los 90 saltaron del uso hogareño, la cubana acudía a las fiestas de fin de semana, a los exámenes en la universidad o a la fábrica donde era operaria.

Por Ilse Bulit

La cubana Danais Bautista es visible en la red mediática. Consiguió la popularidad de la noche a la mañana.
Resumo las noticias. Al tratar de subir al metro madrileño en el andén de Nueva Numancia, cayó en la intersección entre dos vagones. Está viva, porque un viajero, con el freno de mano, paralizó el tren en los primeros metros. El brazo izquierdo de la joven de 37 años fue aplastado por el hombro. En el hospital Gregorio Marañón, en una intervención de 13 horas, lo reimplantaron.
Dijeron que sería difícil que la dulce voz de la jazzista volviera a ser acompañada por los acordes de su propia guitarra. Tenían razón. Al tercer día, estuvieron obligados a amputar desde el hombro.

Viernes, 01 Octubre 2010 17:05

Abuelas a distancia

Por Ilse Bulit

Nunca tomó un avión y desde la provincia de Santiago de Cuba venía a La Habana en un incómodo tren. Pero para conocer a un nieto europeo, no quedaba más remedio.
Las fotos recibidas por la red y vistas a escondidas, en una computadora de horario laboral, revelaban que la mezcla de cubano de piel oscura con nórdica de piel lechosa daba un bebé de rizos enmarañados, nariz fina y labios gruesos, bembón en el decir santiaguero.
Pasó con entereza los temblores del aparato volador, las miradas inquisitorias en las aduanas y ¡al fin!, el cariñoso abrazo del hijo en el aeropuerto. Ni miró la arquitectura de la casa, ni calibró lo guardado en la amable sonrisa de la nuera.
Quería abrazar, apretujar, manosear, besar y mordisquear al nieto. Repetir los cariños hechos al hijo, recibidos por ella, heredados de costumbres transcurlturadas venidas de aldeas gallegas y kimbos africanos.

Jueves, 03 Febrero 2011 03:47

María Álvarez Ríos, la educadora

Por Ilse Bulit
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La noticia de la muerte de la musicóloga, compositora y pianista María Álvarez Ríos en la madrugada de este 6 de diciembre, hizo retornar a la niñez a numerosos artistas cubanos.
Nacida en el poblado de Tuinicú de la antigua provincia de Las Villas en un junio caluroso de 1919, esa madrugada fría la apagaba a los 91 años y podía reducirla, a pedido propio, a cenizas; pero jamás desaparecería de tanto niña y niño que ya adulto y hasta en la adultez mayor, incorporaría ante un escenario cualquiera, el consejo de María escuchado muchos años atrás.

Miércoles, 16 Marzo 2011 05:18

A una diva adulta mayor *

Por Ilse Bulit

El breve correo de Mariana es incapaz de resumir su dolor. Me anuncia que “su mami” ha muerto. ¿Qué le respondo? Estos nuevos artilugios jamás, lo repito, jamás imitarán siquiera el abrazo a la amiga sufriente porque ha perdido a “su mami”.

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