Editora

Editora

Por Sara Más / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

El proceso de cambios y reformas económicas que se lleva a cabo en Cuba requiere de políticas dirigidas específicamente a mitigar los obstáculos que restringen el acceso de las mujeres a los beneficios económicos, opinan especialistas.
A esa, entre otras conclusiones, llegaron la socióloga Dayma Echevarría y la economista Teresa Lara, autoras de "Cambios recientes ¿oportunidad para las mujeres?", artículo incluido en el libro Miradas a la economía cubana: el proceso de actualización, que fue presentado el 13 de noviembre en el Centro de Estudios de la Economía Cubana.

Por Sara Más / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Llegar a puestos de dirección, obtener resultados y demostrar capacidades supone para muchas cubanas un esfuerzo extra respecto a los hombres, de acuerdo con investigaciones y experiencias vividas por algunas que se dedican, profesionalmente, a dirigir.
"Las exigencias del mandato cultural y sus múltiples roles dentro y fuera de casa suponen para ellas una triple jornada laboral: el espacio privado, la actividad de dirección y la demostración de sus capacidades como mujer directiva", asegura la investigadora Dalia Virgilí Pino, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.
Los retos pueden ser mayores, incluso, si se trata del sector empresarial, un espacio esencialmente operativo, de producción y obtención de resultados, dominado por la urgencia, estilos de dirección verticales, decisiones centralizadas y lógicas masculinas de funcionamiento.
"La inmediatez y la urgencia con que se trabaja en varios sectores de la economía limitan que haya una práctica de dirección coherente con la normativa y la voluntad política de lo que se quiere lograr: un estilo más participativo y democrático", comentó a SEMlac Nuria Lacosta Reyes, directora de cuadros del Grupo Empresarial de la Construcción en La Habana, organización de carácter provincial con 20 entidades subordinadas.

Un nutrido auditorio participó en el intercambio. 
De izquierda a derecha, Teresa Hernández Morejón,
del secretariado nacional de la FMC; Teresa Amarelle Boué,
secretaria general de la FMC, y Gabriel Coderch, coordinador de OAR.

Por Raquel Sierra

En el Consejo Popular Latinoamericano, en la barriada del Cerro, en La Habana , una iniciativa autónoma denominada Grupo de Reflexión trabaja en la prevención de la violencia de género entre mujeres, hombres, jóvenes y adultos de la comunidad. Entre sus resultados más visibles está la identificación del fenómeno y el aprendizaje de herramientas para prevenirlo y enfrentarlo.

Estos pasos no se habrían dado, probablemente, de tirar cada quien por su lado. Pero un elemento esencial favoreció la articulación: la voluntad política de todos los actores que comparten el interés por abordar el tema, explica Leticia Santa Cruz Pérez, coordinadora del grupo.

Aunque parece abstracto, se traduce en el accionar de instituciones que trabajan a nivel de barrio, como la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), organización que agrupa a la población femenina mayor de 14 años en el país, y los Talleres de Transformación Integral del Barrio (TTIB), iniciativa existente en 20 localidades de La Habana y en busca de cambios en las dinámicas sociales desde las personas. 

Por Raquel Sierra /Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

El solo título del libro, "Yo sola me represento", es sugerente. Pero la autora, la socióloga cubana Marta Núñez Sarmiento, va mucho más en su acercamiento participativo a una temática que dio, da y dará que decir en todos los tiempos: el empleo de las mujeres.
A manera de complemento una frase de la portada devela algunas pistas: de cómo el empleo femenino transformó las relaciones de género en Cuba y constituye la antesala de una recopilación de siete ensayos diversos, teniendo ese tema como hilo conductor.
Presentado el 29 de noviembre en el Instituto Cubano de Investigación Cultural "Juan Marinello", este libro de Núñez es una suerte de compendio de investigaciones incluidas en programas docentes universitarios de pregrado y postgrado, algunas de las cuales forman parte de bibliografías de universidades de Estados Unidos, Canadá y España.

Por Raquel Sierra /Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Sentimientos, opiniones, dudas, vivencias, arrepentimientos y recuerdos de hombres del campo cubano confluyen en el nuevo documental de la realizadora Lizette Vila, Guajiros… de donde viene el amor, cuya premier especial tuvo lugar el 28 de noviembre en La Habana.
Inspirado en la canción "Guajiro de monte adentro", del cantautor José (Pepe) Ordaz, el material, de fuerte carga emocional, fue conformado con entrevistas a ganaderos, agricultores, cunicultores, directivos de cooperativas y bases campesinas, médicos veterinarios y dirigentes de organizaciones profesionales, entre otros, de once provincias cubanas.
En sus primeros minutos, mientras corren los cuadros iniciales, una voz femenina explica: "la diferencia entre los hombres y las mujeres no es un factor biológico, sino una edificación sociocultural que convierte la distinción sexual en desigualdad en la sociedad".

Por Sara Más /Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Aun cuando parecen superados los prejuicios y la discriminación raciales en la sociedad cubana, estos siguen lastrando muchas veces la imagen de las mujeres negras y mestizas en la isla, a juicio de especialistas y activistas.
"Construida históricamente a partir de estereotipos negativos, raciales, sexuales y culturales, esa es la imagen que se encuentra muy visibilizada hoy día en el imaginario cultural, independientemente de que se aparente considerarla como reminiscencia de épocas pasadas", asegura la investigadora y escritora Daisy Rubiera.
El tema de la discriminación racial, presente actualmente en reflexiones diversas en la isla, fue analizado desde en el foro mensual que organiza el no gubernamental Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero (OAR), en la capital cubana.
Al intervenir en el debate de enero, Rubiera se refirió particularmente a la imagen de las afrodescendientes cubanas que comúnmente aparece en letras de canciones, refranes, chistes y medios de comunicación, y "que contribuye a la construcción de un corpus conceptual referencial racista, que las desacredita".
La autora de Reyita, un libro que relata la conmovedora historia de su abuela negra, lamentó que los aportes, posiciones y protagonismos de las cubanas negras en la cultura y sociedad no estén suficientemente registrados en la historiografía nacional, salvo alguna excepción. "Por el contrario, los roles que se les asignan las invisibilizan en su diversidad", dijo.

Martes, 19 Febrero 2013 14:53

Empleo: ¿Mujeres en desventaja?

Por Sara Más /Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Estudian, trabajan, atienden a sus familias, disfrutan de los mismos salarios que los hombres por igual trabajo y son mayoría en las aulas universitarias, entre otros espacios.
Repartidas en múltiples proyectos y funciones de la vida cotidiana, las cubanas son un abanico de historias distintas, pero también casi la mitad de la población y más del 40 por ciento de las jefas de hogares.
Profesionales o no, con instrucción media o alta, casadas o solteras, madres con compañía o mujeres solas, trabajadoras más o menos exitosas en la vida laboral y pública, todavía viven con desventaja al interior de sus hogares.
Allí siguen llevando el peso mayor de la vida doméstica y el cuidado familiar, lo que también las limita para superarse profesionalmente y a la hora de acceder a puestos de responsabilidad.
De muchas formas, ellas son parte de la vida en esta isla del Caribe donde, sobre todo desde 2010, se hacen modificaciones económicas y sociales al proyecto cubano.
Unos a prueba, otros aún pendientes y algunos apenas comenzando, los cambios apuestan a ganar en eficiencia y productividad.
Bajo el nombre de "actualización del modelo económico cubano", la reforma incluye, entre otros pasos, mayor autonomía a la empresa estatal y los gobiernos locales en el manejo de recursos y la toma de decisiones, ampliación y modificación del sistema tributario, así como el paso de los subsidios universales a otros focalizados en familias, personas y grupos de menos ingresos, manteniendo el acceso gratuito a la educación y la salud.
Conlleva también la expansión de las cooperativas agrícolas y de otros sectores, la entrega de tierras en usufructo para la producción individual y de las cooperativas, y la ampliación del trabajo por cuenta propia, incluidos sus vínculos comerciales con el Estado, la posibilidad de contratar fuerza de trabajo, acceder a créditos o alquilar locales -estatales o personales-, entre otros aspectos.

Martes, 05 Marzo 2013 05:14

Mirar al campo

Por Raquel Sierra/ Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Unas decidieron estrenarse y pedir tierras ociosas para producir alimentos; otras sumaron nuevos terrenos a los heredados de sus mayores o trabajan los otorgados a sus esposos. Algunas prefieren la crianza de animales, pero no pocas escogen los cultivos varios o mezclan de todo. Como la vida misma, las mujeres usufructuarias de tierras en Cuba son diversas, pero tienen algo en común: la persistencia.
Yusimí García es veterinaria y ejerció su profesión en una cooperativa habanera. Después de enviudar, todavía joven, pidió un terreno y compartió su tiempo entre la cooperativa y su finca hasta que un día decidió que, si quería buenas vacas lecheras, tendría que dedicarles toda su atención.
Sola, con la responsabilidad de criar a su hija y no descuidar su hogar, cada día ve engordar su rebaño y crecer sus resultados económicos. Ella es una de las cerca de 17.000 mujeres favorecidas con la entrega en usufructo de tierras estatales ociosas, según datos publicados en noviembre de 2012 por el periódico Juventud Rebelde.
En Cuba fueron otorgadas 1.523.000 hectáreas del fondo agrícola desde la puesta en vigor del Decreto ley 259, en septiembre de 2008, que fue sustituido desde el 9 de diciembre de 2012 por el Decreto ley 300, que amplía algunas posibilidades, entre ellas la cantidad de tierras para cultivar por persona y la autorización para la construcción de viviendas que garanticen la permanencia en el campo.

Por Sara Más / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Conciliar trabajo público y privado, en particular el tiempo que les dedican a las responsabilidades familiares frente a las laborales, es una de de las barreras que deben sortear con frecuencia las mujeres que asumen cargos directivos.

Martes, 09 Abril 2013 01:08

Mujeres detrás de la tormenta

Por Dixie Edith/ Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Tienen edades diferentes y dirigen espacios agrícolas con niveles desiguales de desarrollo, pero las cubanas Tania Pardo Yero y Aida Laura Dolz comparten una experiencia común: el paso del huracán Sandy, el pasado 25 de octubre de 2012, que les enredó sus proyectos inmediatos de vida y trabajo.

Pardo, de 33 años y dueña de una pequeña finca en usufructo en Santiago de Cuba, a unos 900 kilómetros de la capital cubana, asegura que Sandy la puso "como al principio de obtener la tierra, hace poco más de 12 meses".

Desde julio de 2008, el Decreto-Ley 259 permitió en Cuba la entrega de tierras ociosas en usufructo a personas naturales y jurídicas, con el objetivo de incrementar el rendimiento agropecuario y la producción de alimentos.

Luego, en diciembre de 2012, entró en vigor el Decreto-Ley 300, que deroga el anterior y perfecciona el sistema de entrega de tierras en usufructo en busca de revitalizar la agricultura, asunto que el gobierno de la isla considera como de "seguridad nacional", porque anualmente invierte más de 1.500 millones de dólares en importar el 80 por ciento de los víveres que consume la población.

Información adicional