Por Iris Cepero 

Los transformistas anhelan que algún día su trabajo sea valorado en Cuba como un arte y queden atenuados obstáculos y prejuicios que ahora se les interponen para vivir en paz y garantizar, mediante sus espectáculos, desarrollo profesional y sustento económico.

Tiene 40 años, varios libros publicados y una vida compartida con la que una vez fue sólo su mejor amiga y hace varios años se ha convertido en la familia, la amante y la única persona en quien confía plenamente. “Ella es mi país, mi isla”, cuenta a SEMlac esta mujer lesbiana.

A unos 15 años del estreno de Fresa y Chocolate, un filme que lanzó a la palestra pública el tema de la homofobia en la isla, lesbianas y gays cubanos sienten que, aunque se viven “mejores tiempos”, la aceptación social de la homosexualidad aún está lejana.

Aunque aún pueden encontrarse personas jóvenes con altos niveles de prejuicio hacia gays y lesbianas, e incluso sentimientos homofóbicos, una buena parte de las más nuevas generaciones cubanas podría estar viviendo un proceso de apertura hacia la diversidad sexual.

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