Por Dixie Edith
La Habana, octubre (Especial de SEMlac).- Cuando homosexuales, transexuales y travestis se incorporan a labores de promoción de salud en Cuba, están dando un paso para enfrentar y vulnerar manifestaciones de discriminación y maltrato que reciben desde la sociedad.
Integrantes del proyecto de Hombres que tienen Sexo con Hombres (HSH), del municipio Ciego de Ávila, al centro de Cuba, han confirmado esa experiencia, tras apostar por el arte como principal herramienta educativa.

Por Sara Más / Foto: Carmona

El claxon de los autos, vecinos que hablan en voz alta de una ventana a otra, los equipos del aire acondicionado de la oficina aledaña, el radio o el televisor a todo volumen, los automóviles que parecen discotecas ambulantes por toda la ciudad…
Los pobladores de la capital cubana viven en medio de sonidos y ruidos que, sea en el día, la tarde o la noche, se han convertido ya en un agresivo ingrediente cotidiano de su existencia.
"Es verdad que somos muy expresivos, gestuales, que hablamos alto y a veces no nos damos cuenta", comenta a SEM Mercedes González, una profesora jubilada de 63 años de edad.

Por Raquel Sierra

Un personaje a la vez frágil e intenso, una musa protectora del entorno es Acualina. De logotipo de un proyecto comunitario se convirtió en consejera y alerta televisiva para salvar el pedazo de mundo más cercano a cada persona.
Está ataviada a la usanza de las deidades griegas, protectoras de las artes, pero con los colores de la bandera cubana –blanco, azul y rojo--, a sus pies cinco corales y, en sus manos, un ánfora para regar de conciencia al planeta.
Nació el 28 de julio de 2003. Los deseos de la creadora del proyecto, Ángela Corvea, fueron captados al momento por la estudiante de Comunicación Social, Gabby Santoyygo, quien aportó también el lema para el proyecto: "Por un mar de conciencia", justo lo que pretende crear Corvea.

Por Dixie Edith / Foto: AIN

Nieves Soler es una de las muchas personas que perdió el techo de su hogar a causa del paso por Cuba de los huracanes Ike y Gustav, en la occidental provincia cubana de Pinar del Río.
Claribel Linares, también de ese territorio, tuvo menos suerte: de su casa, en el municipio de Sanguily, quedaron apenas unas tablas.
"Hemos pasado otros ciclones aquí que se han llevado tejas, árboles y hasta postes eléctricos, pero nunca había visto sonar el viento como esta vez", contó Soler a SEMlac.

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