En unas dos décadas, Cuba será el país más envejecido de América Latina y su población comenzará a decrecer en términos absolutos, confirman investigaciones emprendidas en los últimos años por el Centro de Estudios de Población y Desarrollo (Cepde), de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei).
Para entonces, habrá más población dependiente -infantil y anciana- que personas en edad de trabajar, con el consiguiente impacto en la economía nacional, lo cual sobresale como uno de los desafíos más relevantes para el país vinculados a su dinámica demográfica.

Publicado en Economía

La división sexual del trabajo es aquella distribución de las esferas de producción que se estructura a partir del sexo de las personas y genera inequidades de género. Estas se expresan en la dicotomía trabajo productivo-reproductivo y en la segmentación del mercado de trabajo. Las teorías de género ayudan a la comprensión de estos temas.

Sobre la variable género, las diferencias entre hombre – mujer, las inequidades, la división sexual del trabajo y los estereotipos presentes alrededor de todo ello, George Ritzer apuntaba que las diferencias de género marcan diferencias psicológicas, biológicas e institucionales[1]. En el caso de las mujeres, este considera la responsabilidad de la maternidad como uno de los principales determinantes de la más amplia división sexual del trabajo, que vincula a las mujeres en general con las funciones de esposa, madre y ama de casa; con la esfera privada del hogar y la familia y, por tanto, con una serie de eventos y experiencias vitales muy diferentes a las de los hombres.

La división sexual del trabajo aún está presente en nuestras sociedades porque aun cuando se alteraron algunas de sus modalidades, sus principios esenciales siguen presentes: la separación del trabajo de hombres y mujeres, y una jerarquización en la que los hombres tienen acceso al trabajo con mayor valor agregado y no asumen de modo efectivo la responsabilidad del trabajo doméstico y de la atención a los miembros de la familia.

Publicado en Opinan especialistas

Los cambios y tensiones que han vivido trabajadoras cubanas constituyen materia prima para varios cineastas de la isla. Un recorrido por filmes de factura nacional así lo atestiguan.

“El cine cubano ha demostrado ser un documento de época y en él podemos encontrar desde las variaciones que ha tenido el habla y la vestimenta en Cuba, hasta los cambios en las relaciones, el comportamiento humano y la participación de las mujeres”, declaró la ensayista Zaida Capote Cruz a SEMlac.

Publicado en Sociedad y cultura

Información adicional