Proyectos comunitarios vinculan transformación social y emprendimiento económico

[22-04-2019]
Maritza Arango Montalvo (de pie) y Paula Margarita Montalvo mantienen vivo un proyecto que en sus 39 años ha apostado por el barrio como centro de desarrollo y bienestar. Foto SEMlac Cub Maritza Arango Montalvo (de pie) y Paula Margarita Montalvo mantienen vivo un proyecto que en sus 39 años ha apostado por el barrio como centro de desarrollo y bienestar. Foto SEMlac Cub

Iniciativas lideradas por mujeres apuestan por la autonomía económica y la transformación de sus comunidades desde proyectos socioculturales en La Habana, la capital cubana.

“Además de los talleres de papier maché con niños, niñas y adultos, realizamos varias acciones de responsabilidad social como donaciones de artículos a círculos infantes y hogares de niños sin amparo filial; de esta forma estamos generando empleo y brindamos servicios a la comunidad, con la mejor calidad posible y a precios módicos”, explica Maritza Arango Montalvo a SEMlac.

Arango Montalvo es la coordinadora del proyecto comunitario “La muñeca negra”, en el municipio habanero La Lisa. Creado en 1980 por su tía, la artista Paula Margarita Montalvo, esta iniciativa se ha mantenido durante 39 años con una fuerte vocación social.

En la casa taller se ofrecen cursos de papier maché y se confeccionan objetos con esta técnica, bisutería textil y artículos religiosos. También se organizan capacitaciones sobre equidad de género, economía solidaria, educación popular, gestión cooperada, recursos jurídicos y económicos para el trabajo por cuenta propia, entre otros temas.

La experiencia ha impactado positivamente en las integrantes de “La muñeca negra”, en su totalidad mujeres sin empleo formal y la mayoría de ellas adultas mayores.

“Nuestras vidas han cambiado social y económicamente. Hemos logrado autonomía, independencia y respeto. Intercambiamos experiencias con otras mujeres y hemos incorporado valores y principios; sobre todo un compromiso con nosotras y con la comunidad”, afirma Arango Montalvo.

“La muñeca negra” se suma a los colectivos que han identificado una oportunidad para generar ingresos propios y aportar al desarrollo de sus localidades en los cambios económicos y la apertura del trabajo privado que experimenta la nación del Caribe desde finales de la década pasada.

El citado proyecto formó parte de una iniciativa que durante tres años, de 2015 a 2017, reunió iniciativas protagonizados por mujeres en barrios obreros de la capital. El proyecto Gestión Cooperada entre Mujeres se propuso acompañar a cinco colectivos en distintos procesos de capacitación y vincularlos en una red de trabajo cooperado.

Una atelier, una peluquería, un centro de cuidado infantil y dos colectivos de manualidades fueron los emprendimientos que acompañaron varias organizaciones no gubernamentales en La Habana y entidades comunitarias como los Talleres de Transformación Integral del Barrio (TTIB), creados por el gobierno de la capital en 1988 para dar respuesta a problemáticas de barrios con vulnerabilidad social.

“Participar en el proyecto de Gestión cooperada fue muy interesante, porque conocimos el trabajo de otras compañeras de quienes aprendimos muchísimo. Ellas, al igual que nosotras, luchan por una mejor calidad de vida para la mujer y aprendimos que unidas podemos ser más fuertes”, recuerda Maritza Arango Montalvo.

La experiencia buscó fortalecer las capacidades de los colectivos frente al complejo contexto económico y ofreció aprendizajes desde una perspectiva de género en materia de comunicación, leyes y sistema tributario, contabilidad y cooperativismo.

Estos conocimientos les permiten a las emprendedoras enfrentar múltiples retos del complejo escenario nacional. Para la líder comunitaria, el desafío principal está en “fortalecer el trabajo en redes y su contribución al desarrollo local y la mejoría económica del barrio”.

Sumar a mujeres jóvenes para garantizar la continuidad del proyecto; incorporar hombres del barrio a los talleres; involucrar a actores sociales e instituciones del gobierno al trabajo comunitario y desarrollo local; fortalecer la práctica de la educación popular para la emancipación de la mujer y romper con tabúes del patriarcado son otros de los retos que identifica Arango Montalvo.

“También tenemos nuestras fortalezas, que son los valores y principios que hemos incorporado a nuestras vidas, como responsabilidad social, sororidad, humanismo, independencia, autoestima, creatividad y emprendimiento”, afirma

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