Cambios económicos necesitan de visión feminista

[16-02-2016]
Promover la perspectiva feminista como enfoque teórico y práctico para potenciar iniciativas productivas  fue uno de los objetivos del encuentro. Promover la perspectiva feminista como enfoque teórico y práctico para potenciar iniciativas productivas fue uno de los objetivos del encuentro. SEMlac

El rediseño del modelo económico y social cubano precisa también de una lógica y mirada desde la economía feminista, consideraron especialistas durante el IV Taller de economía feminista, organizado por el Grupo de Estudio "América Latina: Filosofía social y Axiología" (Galfisa) del Instituto de Filosofía, realizado en esa institución académica el pasado 5 de febrero.

Con la mirada puesta en las nuevas formas de gestión económica que se han promovido en el país, especialistas y productoras abogan por considerar mayores y mejores oportunidades laborales y de realización personal para las mujeres.

Enfocado en torno a la “Producción y reproducción de la vida. Desafíos de la actualización del modelo económico”, el encuentro convocó a profesionales de diferentes disciplinas, de la academia, la investigación y a mujeres insertadas en diversas formas de gestión económica, como las cooperativas no agropecuarias.

Para Georgina Alfonso, integrante de Galfisa y directora del instituto, entre los principales desafíos que implica la lucha contra la cultura patriarcal en el actual contexto cubano está la necesidad de ampliar las políticas públicas de beneficio a las mujeres.

En su opinión, se necesita desmontar el imaginario del cuerpo femenino como objeto de cambio y mercancía, recuperar el protagonismo de cada generación de mujeres y conectar a las cubanas con las experiencias de lucha y resistencia de los movimientos de mujeres y feministas en la región.

La investigadora hizo un breve recorrido por los orígenes y principios de la economía feminista, que rescata el trabajo de las mujeres desde las dimensiones mercantil, doméstica y de cuidados, para recuperarlas a ellas en todo su valor como agentes económicos.

Abrirse a otros contextos de la comunidad científica cubana, socializar estos temas desde la academia para reivindicar el feminismo e incorporar a los hombres desde la masculinidad y la sensibilidad que emancipa fueron otros de los desafíos mencionados por Alfonso.

Pero, “las soluciones económicas, políticas, jurídicas, éticas, estéticas y culturales que necesitamos para enfrentar los nuevos retos no podrán efectuarse apelando a una cientificidad elaborada exclusivamente desde la academia”, apunta la experta en su artículo “Economía, ética y política desde el feminismo socialista”.Economía, política y ética son tres áreas interconectadas, concluyó como consenso durante el taller la investigadora Yohanka León.Economía, política y ética son tres áreas interconectadas, concluyó como consenso durante el taller la investigadora Yohanka León.

“Tampoco se trata de una conceptualización a priori, construida al margen de las prácticas concretas”, agrega.

Al dibujar un panorama del complejo escenario social cubano de hoy día, “donde se metamorfosea la subjetividad y el ideal de futuro”, la investigadora alerta acerca del enfrentamiento que se da entre nuevas y viejas concepciones sobre lo femenino y lo masculino.

“Un rediseño de país de contenido emancipador requiere de la incorporación activa de las mujeres (quienes representan más del 60 % de la fuerza técnica y profesional del país) superando la dicotomía tradicional de lo productivo y lo reproductivo, que se acentúa más con la proliferación de formas capitalistas de producción y el envejecimiento poblacional”, considera Alfonso.

En concreto, la estudiosa aboga por consolidar espacios permanentes de intercambio y socialización de experiencias entre quienes se vinculan a formas de economía privada, cooperativa y mixta. Pero no solo desde el punto de vista técnico y legal, sino también político, cultural y civilizatorio.

También por crear condiciones para el desarrollo de la economía popular y solidaria en los territorios, incluidos sectores cooperativistas, asociativos y comunitarios.

“Ello supone también cambios en la matriz productiva, en las visiones y políticas acerca de quiénes y cómo hacen economía, de qué y cómo producir, qué y cómo consumir; de cómo, en última instancia, reproducir la vida”.

El valor que tiene dialogar con los aportes de la economía feminista estriba, al decir de Alfonso, en que se trata de “una visión alternativa que abre también posibilidades para replantear la economía política de lo considerado subjetivo o privado, por ejemplo, las identidades, la felicidad, las sexualidades y otros”.

El IV Taller de Economía Feminista, organizado por Galfisa, contó con el apoyo de Oxfam, mediante fondos delegados por la embajada británica en La Habana, con la idea de promover la perspectiva feminista como enfoque teórico y práctico para la emancipación de las mujeres, potenciar iniciativas productivas de mujeres con perspectiva feminista y acompañar buenas prácticas lideradas por ellas.

“Es importante comprender y promover otra visión de éxito, no solo con lógica económica, sino también con una filosofía de integración social, y visualizar esos valores y sentidos desde el trabajo no estatal”, recalcó Yohanka León, integrante de Galfisa.

"Un rediseño de país de contenido emancipador requiere de la incorporación activa de las mujeres", asegura la investigadora Georgina Alfonso."Un rediseño de país de contenido emancipador requiere de la incorporación activa de las mujeres", asegura la investigadora Georgina Alfonso.Al resumir parte del trabajo en grupo realizado durante el taller, la investigadora destacó el consenso de que economía, política y ética son tres áreas interconectadas, de modo que un análisis exclusivo de alguna, sin tener en cuenta las otras, conlleva una mirada incompleta.

Mayra Sánchez, también investigadora del Instituto de Filosofía, añadió que tampoco debe faltar el componente estético, “no como un elemento agregado, sino que está alimentando desde una visión económica a los seres humanos, produce riqueza y hasta influye y determina en la política”, sostuvo.

Mujeres integradas a diversas formas de gestión no estatal valoraron como positivo el desempeño económico de sus organizaciones productivas, pero llamaron la atención sobre cuestiones que todavía deben atenderse en otras áreas.

“Todo no puede verse bajo el prisma de los ingresos, junto a ello deben ir las políticas, los valores”, consideró Alina Sotolongo, especialista en Recursos Humanos en la cooperativa de transporte de taxis ruteros 2, de la capital.

“Pero en verdad, en la práctica, no sucede así, pues no siempre se repara en las necesidades de las personas que están garantizando ese proceso productivo”, dijo.

Ese es un gran reto de hoy, en opinión de Georgina Martínez, de la cooperativa de créditos y servicios Justo Bruzón, en Las Tunas, provincia a 660 kilómetros de la capital cubana.

“Este momento es crucial, pues se está creando un modelo económico para adaptarlo a los desafíos actuales, en medio de grandes dificultades y carencias, por lo que el valor económico y el dinero han ocupado un lugar primordial en la vida de las personas y en la sociedad”, reflexionó Martínez.

Consciente de que es más difícil cambiar la mentalidad y adaptarse a políticas y prácticas que no se habían vivido desde el socialismo, centrado en los seres humanos, Martínez se enfocó en la situación de las trabajadoras.

“Desde nuestra posición, si no defendemos a las mujeres, realmente no tendremos ni mantendremos un lugar como emprendedoras”, sostuvo.

El diseño de estructuras y políticas que dejan fuera oportunidades que pueden tener las mujeres, así como la falta de información, voluntad y asesoría más allá de los polos citadinos y las ciudades fueron identificadas como algunas de las barreras que dificultan el desarrollo de esos emprendimientos colectivos y reducen proyectos con enfoque social a prácticas individuales.

Esa ha sido, por ejemplo, la experiencia que relató Mariluz Aguilera, residente en el municipio Jesús Menéndez, en Las Tunas, donde han querido crear un grupo o cooperativa de artesanía desde una experiencia previa del proyecto socio-cultural El Canal y, por diversos motivos, no ha podido concretarse.

“Allí no hay experiencias de este tipo y nos ha sido muy difícil avanzar en la propuesta. Al no concretarse, va a resultar entonces que en lugar de cooperativa se opte por la variante personal, del trabajo por cuenta propia”, explicó Aguilera a SEMlac.

Para Galfisa, que actualmente acompaña estos procesos en diversas organizaciones económicas, es muy importante el apoyo al modelo de actualización en toda su diversidad, se trate de formas más legitimadas y reconocidas, como la empresa estatal, que las de nueva formación como cooperativas o iniciativas privadas.

“Todas conviven en el escenario actual, donde deben complementarse y articularse para poder formar el sistema económico que nos hace falta, y necesitan fortalecerse”, precisó a SEMlac Georgina Alfonso, quien identifica como actores clave a la población joven y a las mujeres.

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