Santiago de Cuba, diciembre (SEMlac) Luego de jubilarse con 42 años de servicio como educadora de personas con discapacidad, Rosa La Rosa Echevarría acaba de estrenar su propia marca de alimentos en conserva: Maroja.

Parecería inverosímil si se visita la cocina diminuta de su apartamento, a cuatro pisos del suelo, en uno de los modestos barrios obreros de esta ciudad oriental, ubicada a más de 700 kilómetros de La Habana, donde desde hace más de una década ensaya recetas de cocina para prolongar el estado de los alimentos con los más diversos métodos.

De matemática a productora de conservas, agroecóloga y permacultora. Así ha sido el trayecto de Nilda Iglesias Domecq, una profesora universitaria que no rehúye a humedecer diariamente sus manos en el surco, cuando se trata de alimentar a su familia.

En los momentos difíciles supo sacar la savia del emprendimiento. Cuando enviudó hace 12 años y quedó sola a cargo de su hija adolescente, echó mano a lo aprendido de la abuela gallega -quien conservaba todo tipo de alimentos- y lo convirtió en su medio de vida.

La conciliación laboral y familiar, la promoción a cargos de dirección, las oportunidades de superación profesional y las condiciones de sus puestos de trabajo son algunas de las problemáticas que mujeres de distintos sectores de la economía identificaron como aspectos en los hay que seguir trabajando para promover la participación femenina en el universo empresarial cubano.

Aunque las cubanas tienen un alto nivel de calificación técnica y profesional, disfrutan de igual salario que los hombres por igual trabajo y cuentan con amparo legal para su desempeño laboral, todavía perviven brechas que limitan su desarrollo.

Para Midialis Durán Rodríguez, cubana, empresaria y nacida en el extremo más oriental de la isla, la clave para lograr éxito en cualquier emprendimiento está en buscar salidas y "no creer nunca que los caminos se han cerrado".
"En mi familia aprendí que siempre había que buscar maneras de salir adelante. La mejor ayuda es la que una misma puede darse; no se consigue nada esperando que otras personas vengan a solucionar los problemas", aseveró a SEMlac.
Directora desde 2005 de la Unidad Empresarial de Base (UEB), de las Industrias Locales de Baracoa, en la provincia de Guantánamo, a más de 900 kilómetros al este de La Habana, Durán tiene experiencias múltiples que respaldan esa certeza.

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