Esfuerzos, fracasos, perseverancia, conocimiento, estudio, osadía, vocación, necesidad, oportunidad y éxito se mezclan en Emprendedoras, un libro que reúne testimonios de 33 cubanas de diferentes regiones del país que se abren paso y buscan su autonomía desde ocupaciones y oficios diversos en la Cuba actual.

El volumen, resultado del trabajo conjunto del Servicio de Noticias de la Mujer, (SEMlac), el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), fue presentado el pasado 16 de octubre en la capital cubana como parte del festival “Ellas crean”, que organiza la Consejería Cultural de la Embajada de España en Cuba.

¿Tiene sentido diferenciar el emprendimiento femenino de aquel que nace impulsado por hombres? ¿Ser mujer imprime un sello particular a un negocio? ¿Enfrentan ellas las mismas dificultades que sus congéneres a la hora de decidirse a trabajar por cuenta propia?

Interrogantes como esas condujeron el debate sobre emprendimientos culturales femeninos del último “Jueves de la Embajada”, un espacio de encuentro cultural promovido por la sede diplomática de España en Cuba desde hace dos años y cuya última edición se enmarcó en el III festival “Ellas crean”, que organiza la Consejería Cultural de esa sede diplomática en la isla.

El incremento del autoempleo en el sector no estatal cubano abre nuevas opciones y perspectivas económicas para muchas personas, pero también podría elevar la inseguridad del empleo, en particular de las mujeres, advierten especialistas.

Extensas jornadas de trabajo, irregulares o ausentes horarios para almuerzos y descansos, arreglos laborales que no consideran vacaciones ni compensación alguna cuando el negocio cierra temporalmente son algunas de las adversidades que suelen aparecer en el sector privado de trabajo.

Si bien muchas cubanas alcanzan un alto nivel técnico y profesional, y disponen de diversas oportunidades laborales, todavía perviven desigualdades entre hombres y mujeres en el sector empresarial, alertan especialistas.

"Aunque las mujeres cubanas se han incorporado al trabajo remunerado, aún existe una reserva en aquellas que se dedican a los quehaceres del hogar, que están en edad laboral y tienen en su mayoría nivel escolar medio", asegura la economista Teresa Lara.

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