Más independencia laboral y una mejor economía personal y familiar son las grandes ventajas que identifican varias mujeres cubanas tras haberse empleado en el sector no estatal, en pleno incremento desde 2010 en el país.

Pero a la lista de beneficios también añaden la de costos y sacrificios: menos descanso y tiempo libre para disfrutar del fruto de su trabajo.

Aunque mujeres y hombres enfrentan en Cuba muchas situaciones comunes cuando deciden trabajar por cuenta propia, ellas encaran desafíos particulares para abrirse paso.

Situaciones relativas a las redes de apoyo, el acceso a la información y al financiamiento parecen estar entre las principales preocupaciones y tensiones que viven las mujeres cuentapropistas, alertan especialistas.

Ello “supone que tengan que trazar un grupo de estrategias de sobrevivencia para poder eludirlas o mitigarlas”, señalan la economista Ileana Díaz y la socióloga Dayma Echeverría, investigadoras del Centro de Estudios de la Economía Cubana.

Estabilidad, constancia y seguridad, al margen del monto de los ingresos, parecen estar entre las razones más coincidentes expresadas por mujeres de diversos sectores laborales para explicar por qué no abandonan el empleo estatal en Cuba.

Maricela Hernández Hernández, ingeniera civil de carrera y directora de una brigada de la construcción desde hace varios años, lo confirmó a este servicio.

Conquistar el espacio púbico, generar ingresos propios, acceder a recursos productivos, autoabastecerse de alimentos y desmitificar estereotipos de género son algunos de las metas conquistadas por mujeres en 12 comunidades del oriente cubano.

Beneficiadas por el proyecto Comunidades por la vida en su segunda fase, muchas de ellas convertidas hoy en emprendedoras, han cambiado su propia realidad a partir de las iniciativas locales lideradas por el Consejo de Iglesias de Cuba.

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