El rediseño del modelo económico y social cubano precisa también de una lógica y mirada desde la economía feminista, consideraron especialistas durante el IV Taller de economía feminista, organizado por el Grupo de Estudio "América Latina: Filosofía social y Axiología" (Galfisa) del Instituto de Filosofía, realizado en esa institución académica el pasado 5 de febrero.

Con la mirada puesta en las nuevas formas de gestión económica que se han promovido en el país, especialistas y productoras abogan por considerar mayores y mejores oportunidades laborales y de realización personal para las mujeres.

Más independencia laboral y una mejor economía personal y familiar son las grandes ventajas que identifican varias mujeres cubanas tras haberse empleado en el sector no estatal, en pleno incremento desde 2010 en el país.

Pero a la lista de beneficios también añaden la de costos y sacrificios: menos descanso y tiempo libre para disfrutar del fruto de su trabajo.

Aunque mujeres y hombres enfrentan en Cuba muchas situaciones comunes cuando deciden trabajar por cuenta propia, ellas encaran desafíos particulares para abrirse paso.

Situaciones relativas a las redes de apoyo, el acceso a la información y al financiamiento parecen estar entre las principales preocupaciones y tensiones que viven las mujeres cuentapropistas, alertan especialistas.

Ello “supone que tengan que trazar un grupo de estrategias de sobrevivencia para poder eludirlas o mitigarlas”, señalan la economista Ileana Díaz y la socióloga Dayma Echeverría, investigadoras del Centro de Estudios de la Economía Cubana.

Estabilidad, constancia y seguridad, al margen del monto de los ingresos, parecen estar entre las razones más coincidentes expresadas por mujeres de diversos sectores laborales para explicar por qué no abandonan el empleo estatal en Cuba.

Maricela Hernández Hernández, ingeniera civil de carrera y directora de una brigada de la construcción desde hace varios años, lo confirmó a este servicio.

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