Desde que en Cuba comenzaron a implementarse medidas y cambios en el sistema económico, en búsqueda de mayor productividad, algunas voces desde la academia y la sociedad civil advirtieron que debía seguirse de cerca el proceso para que no afectara de manera drástica a las mujeres, con un camino avanzado en materia de empleo, autonomía económica y personal.

Adultas mayores encuentran en el trabajo por cuenta propia un incentivo para sus vidas y la posibilidad de contribuir al desarrollo local en Cuba.

“Yo me siento muy entusiasmada, no solo porque he encontrado un respiro económico. Participar en talleres, conocer a personas nuevas y adquirir otros conocimientos me hacen sentir viva”, afirma Nancy Valladares.

El rediseño del modelo económico y social cubano precisa también de una lógica y mirada desde la economía feminista, consideraron especialistas durante el IV Taller de economía feminista, organizado por el Grupo de Estudio "América Latina: Filosofía social y Axiología" (Galfisa) del Instituto de Filosofía, realizado en esa institución académica el pasado 5 de febrero.

Con la mirada puesta en las nuevas formas de gestión económica que se han promovido en el país, especialistas y productoras abogan por considerar mayores y mejores oportunidades laborales y de realización personal para las mujeres.

Más independencia laboral y una mejor economía personal y familiar son las grandes ventajas que identifican varias mujeres cubanas tras haberse empleado en el sector no estatal, en pleno incremento desde 2010 en el país.

Pero a la lista de beneficios también añaden la de costos y sacrificios: menos descanso y tiempo libre para disfrutar del fruto de su trabajo.

Información adicional