Dejar de ser trabajadora por cuenta propia para crear una cooperativa significó para Daysi Delgado Batista una mejora económica y un cambio de mentalidad, que benefició también a su familia. Los retos de esta pequeña empresa radicada en La Habana pueden ser comunes a los de otras de su tipo aprobadas hasta la fecha por el gobierno cubano.

Sea con pago o sin él, en casa propia o ajena, las cubanas siguen haciendo la mayor parte del trabajo de cuidado que es vital para la vida y la economía, aunque ese esfuerzo suele transcurrir invisible a la vista social y en las cuentas nacionales.

Eneyda Díaz Díaz es la dueña del salón infantil Jardín del Edén, en el municipio Cárdenas, en la occidental provincia de Matanzas. Como muchas otras cubanas, esta licenciada en Filosofía e Historia apostó por un negocio particular “cuando apareció la necesidad económica”, asegura.

Llegar a la igualdad real entre hombres y mujeres en un sector considerado "muy masculino", como el de la minería y la energía, necesita del conocimiento sobre las brechas de género, pero también de cambios en la organización del trabajo, coinciden integrantes del equipo de género del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), de Cuba.

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