En la emblemática calle Prado, en la capital cubana, una chica con un pulóver blanco y un letrero que reza "Mi pareja es trans masculino y soy muy feliz" sonríe mientras baila.
"Amo a las personas y este es un acto de amor. Todos somos seres humanos y eso es suficiente para que tengamos los mismos derechos", dice a SEMlac unos minutos después.

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