Nueva comunidad cristiana predica la inclusión

[12-12-2016]
 La Iglesia Metropolitana de Cuba abre sus puertas a todas las personas de fe, sin distinción por orientación sexual e identidad de género, señaló la pastora Elaine Saralegui. Foto SEMlac Cuba La Iglesia Metropolitana de Cuba abre sus puertas a todas las personas de fe, sin distinción por orientación sexual e identidad de género, señaló la pastora Elaine Saralegui. Foto SEMlac Cuba

"Ya no hay judío ni pagano, esclavo ni hombre libre, varón ni mujer, porque todos ustedes no son más que uno en Cristo Jesús". Las palabras de la carta o epístola del Apóstol Pablo a los gálatas, contenida en la páginas del Nuevo Testamento, fueron el eje para la primera predicación de una nueva comunidad cristiana en La Habana.

Creada justo el pasado 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, el núcleo capitalino de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM) celebró la unión de cristianas y cristianos desde una vocación "absolutamente inclusiva", al decir de la pastora Elaine Saralegui, líder de esa iglesia en la isla.

ICM en Cuba, nacida hace pocos meses en Matanzas, llegó con un ministerio abierto y positivo para las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI), aseguró Saralegui.
De ese modo, se ha convertido en la primera institución religiosa en el país que apoya y valora a las familias homoparentales, bendice las uniones amorosas sin distinción por orientación sexual o identidad de género y permite que las personas LGBTI accedan al ministerio pastoral.
Además, acoge a practicantes de distintas religiones y denominaciones del cristianismo, o a personas que han sufrido discriminación o rechazo por motivos diversos.
"Nosotros nos conformamos como iglesias porque somos un grupo de personas que estamos entendiendo de manera diferente la sexualidad, la identidad de género y la espiritualidad", ha explicado Saralegui a SEMlac.
Quizás por eso, en la más reciente reunión celebrada en el Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), participaron no solo cristianos de diferentes comunidades de Cuba y los Estados Unidos, sino también activistas por los derechos de las personas LGBTI.
Tras un primer homenaje a Fidel Castro, "una persona valiosa que ya no está entre nosotros", al decir de Saralegui, la predicación estuvo a cargo de la reverenda Raquel Suárez, de la Iglesia Ebenecer de Marianao, también en La Habana.
La Carta a los Gálatas ha sido muy usada por feministas cristianas y también por otras comunidades transgresoras y habla de la libertad cristiana, comprometida con la justicia, detalló Suarez.
Se trata de carta escrita por San Pablo de Tarso a la comunidad cristiana o Iglesia de Galacia, cuyo argumento principal aboga en favor de la libertad cristiana, en oposición de las enseñanzas de los judaizantes, quienes insistían en que la observancia de la ley ceremonial era una parte esencial del plan de salvación y promovían criterios de exclusión.
Para Suárez, construir una comunidad cristiana en el espíritu de la Carta a los Gálatas y a partir del respeto a nuestras diversidades es emprender un camino de transformación personal y comunitaria que entraña mucha responsabilidad y mucho trabajo, agregó.
"Con la experiencia de ustedes podemos enseñar, educar y ofrecer un modelo de Iglesia diferente no solo por la inclusión, sino también por otras causas justas", aseveró la reverenda Suárez.

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Dixie Edith

Dixie Edith (dixie@enet.cu). Periodista y máster en Demografía. Se ha especializado en temas de población, género y salud sexual y reproductiva. 

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