Investigadora propone despatologizar la intersexualidad

[21-09-2015]
Adriana Agramonte durante una recién presentación sobre el tema de la intersexualidad Adriana Agramonte durante una recién presentación sobre el tema de la intersexualidad SEMlac

Dejar de considerar y tratar la intersexualidad como una enfermedad es premisa indispensable para que los seres humanos que viven en esa condición alcancen una ciudanía plena.

Así lo expresó la psicóloga cubana Adriana Agramonte, investigadora del Instituto Cubano de Endocrinología, durante las sesiones de trabajo del 7mo Congreso Cubano de Educación, Orientación y Terapia Sexual, que sesionó en La Habana del 16 al 18 de septiembre.

La especialista consideró que "en lo simbólico general, hay escasa comprensión de la variación humana y de las situaciones que viven estas personas".

La intersexualidad es una condición todavía considerada por la medicina como trastorno del desarrollo del sexo. Se define como un estado congénito en el cual el desarrollo del sexo cromosómico gonadal o anatómico es atípico.

Agramonte hizo referencia al sufrimiento que vivencian las personas intersexuales por el manejo y tratamiento de que son objeto por parte de sus familias, profesionales de la salud, pares y sociedad en general.

Explicó que estas personas están expuestas a la vulnerabilidad y el aislamiento debido a que priman en la sociedad conceptos culturales y sociales del sexo biológico y del género basados en modelos duales, binarios o dicotómicos de ser hombre o mujer.

A la par, la biomedicina ha manejado y sigue viendo la variación genital como una "emergencia psicosocial y médica", precisó.

En la actualidad está pautado para estos casos el tratamiento quirúrgico desde edades muy tempranas, con la finalidad de "normalizar el género y la orientación sexual, el funcionamiento sexual satisfactorio y el equilibrio psicológico", señaló la psicóloga.

"Sin embargo, las cirugías genitales en personas intersexuales tienen consecuencias significativas en diferentes áreas de la vida, y la sexual es una de las más vulnerables", aseguró la especialista.

Las personas intersexuales vivencian como tendencia una sexualidad discapacitada, inhibida y no exenta de temores, malestares y conflictos.

La psicóloga aludió a evidencias de que hay más probabilidad de que los individuos intersexuales desarrollen una identidad de género contraria a la asignada por intervención quirúrgica temprana.

Además, la medicalización de la intersexualidad impide a estas personas construir su propia identidad y sume a las familias en temores diversos, como la posible conversión de su hijo o hija en transexual u homosexual, convertirse en blanco de la crítica social y otras consecuencias del estigma.

Ocurre además que, al querer proteger a estas personas del estigma desde edades tempranas, las familias asumen el secreto, lo que también suele tener un impacto negativo en las vidas de estas personas.

Como resultado, las y los intersexuales viven la asignación de sexo y género ignorando su propia condición y los motivos de sus frecuentes consultas médicas.

"A la luz de los derechos sexuales y legales de las comunidades LGBT, las normas actuales de cuidado no se ajustan a las necesidades de las personas nacidas con variación genital", concluyó Agramonte durante su presentación en el evento científico.

Entre los aspectos que obstaculizan el bienestar de las personas intersexuales citó la prevalencia del modelo biomédico con enfoque biológico, la morosidad y a veces indolencia en la implementación de una adecuada atención de salud y la falta de capacitación de quienes brindan servicios de salud sexual y reproductiva.

También la permanencia de prejuicios en los equipos de salud; el predominio de visiones normativas sobre el cuerpo, el género y la sexualidad y la patologización de las identidades de género y orientaciones sexuales
Partidaria de transformar conceptos y procederes que posibiliten el respeto, protección y cumplimiento de los derechos sexuales y reproductivos de las personas intersexuales, Agramonte abogó por la adopción de un paradigma de atención de salud inclusivo e integrador, que propicie la autonomía del infante para tomar decisiones y garantice su participación activa en el proceso de asignación clínica de sexo y los tratamientos subsiguientes.

A ello añadió la necesidad de implementar estrategias educativas dirigidas a decisores, así como aprobar leyes y políticas para la protección de los derechos sexuales y reproductivos de infantes y adolescentes intersexuales.

Propuso, también, fomentar el acceso universal a información, educación y servicios de calidad integrales e integrados e incluir la temática inter y transexual en programas curriculares de educación integral de la sexualidad.

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Sara Más

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