Homofobia arrecia en contexto minero

[19-05-2014]
Un grupo de investigación en la comunidad minera de Moa busca mecanismos para disminuir la homofobia y la violencia en su comunidad. Un grupo de investigación en la comunidad minera de Moa busca mecanismos para disminuir la homofobia y la violencia en su comunidad.

Ser homosexual condiciona la exclusión social y el acceso al empleo fuera de las ciudades, sostuvo el investigador Víctor Hugo Pérez Gallo en un panel teórico sobre masculinidades celebrado en La Habana, durante la VII Jornada Cubana contra la Homofobia.

El integrante del grupo interdisciplinario "Desarrollo humano e Integración", de la Universidad de Moa, a casi 1.000 kilómetros de la capital, expuso en el encuentro del pasado 12 de mayo conclusiones de estudios en temas de género, masculinidades y derechos sexuales realizados en zonas rurales y costeras durante el último lustro.


Por ser la principal zona de extracción minero-metalúrgica del país, este municipio oriental ubicado en la provincia de Holguín presenta especiales condiciones de desarrollo económico y social.

En la localidad pueden cursarse todos los niveles de enseñanza, incluidos estudios universitarios, maestrías y doctorados en especialidades como minería, geología y metalurgia, por lo que su población es altamente calificada.

Pero la cultura minera se sustenta en imaginarios patriarcales que hacen más compleja la inclusión de personas con deseos eróticos distintos al heterosexual, explicó a SEMlac el profesor universitario.

Fuertes prejuicios homofóbicos afectan a estas poblaciones, para las que es más difícil expresar abiertamente su orientación sexual y encontrar espacios de socialización con personas de su mismo sexo en la comunidad.

El hombre minero se reconoce como una persona dura, líder y que destierra de su comportamiento todo elemento de feminidad, abundó Pérez Gallo.

Las mujeres han tenido más dificultad al insertarse en estos oficios y, aunque cuentan como profesionales de la geología y la minería, casi siempre las confinan a un trabajo de oficina, pues el contacto directo con la mina se considera más rudo para ellas.

Según el sociólogo, los mitos hacen a esta actividad económica profundamente patriarcal y violenta con la naturaleza.

Aquellos que transgreden esas normas son víctimas de la discriminación, el acoso y la marginalidad. "Estos prejuicios se reproducen en la escuela, las familias y los medios de difusión masiva", expresó.

Casos salidos a la luz con los grupos de discusión de gays y lesbianas promovidos por la universidad revelan negación del empleo por la orientación sexual, aseguró.

Uno de los entrevistados no logró alcanzar el puesto de auxiliar de limpieza, con alta remuneración en la Empresa Cubaníquel, porque los empleadores lo consideraban un oficio femenino.

Según expuso Pérez Gallo, le ofrecieron la plaza de tornero, pero el joven no tenía aptitudes y se quedó sin trabajo.

Entre los directivos consultados para la investigación permanece el criterio de que no aceptarían personas homosexuales en sus empresas, "porque contaminan". Otros declararon que les contratarían solo si no expresan abiertamente su homosexualidad.

Por lo general, los hombres del sector minero-metalúrgico se mantienen reacios a tener mujeres en puestos directivos o compañeros gay en el trabajo, consideró.

"A medida que nos alejamos de la capital es más difícil el cambio en la heteronormatividad y el sistema patriarcal, sobre todo en cuanto a la integración laboral", opinó el profesor.

El grupo al que pertenece Pérez Gallo avanza en el diagnóstico de la homofobia social e institucional en su territorio y busca mecanismos para la integración de personas homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales. Incluye además, una línea de investigación en violencia hacia la mujer, masculinidades y trabajo social comunitario con perspectiva de género.

Asegura que cuentan con apoyo de los medios de comunicación locales, con varios programas televisivos dedicados al tema, así como de organizaciones culturales.

"Ganar espacios es complicado, aunque tengamos a nuestro favor la voluntad política", consideró a SEMlac el investigador.

A su juicio, existe mucha violencia por cuestiones de género y homofobia en Moa, un problema en el que se debe incidir conquistando espacios mentales y cambiando los mitos que sostienen la discriminación.

"La homofobia es un fenómeno cultural y no se cambia de un día para otro", sostuvo.

Las sesiones teóricas de la VII Jornada contra la Homofobia, organizada del 6 al 17 de mayo por el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), reunieron en el capitalino Hotel Tulipán a activistas e investigadores de países latinoamericanos que expusieron resultados de políticas públicas a favor de poblaciones LGBTI (lesbianas, gays, bi, trans e intersexuales).

Gloria Careaga, cosecretaria de la Asociación Internacional de Gays, Lesbianas, Bisexuales, Trans e Intersexuales, consideró imprescindible debatir sobre género y sexualidad en el continente para impulsar la conciencia pública en pos de un cambio cultural.

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Helen Hernández Hormilla

hormilla@gmail.com

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