Especialistas reivindican estudios queer

[09-04-2014]
Cartel de Jornadas Universo Avellaneda Cartel de Jornadas Universo Avellaneda

La propuesta de un mundo sin mujeres, hombres, homosexuales, lesbianas, transgéneros o cualquier otra clasificación de identidad género-erótica es uno de los más revolucionarios aportes de la teoría queer, sobre la que debatieron especialistas y público durante la jornada Universo Avellaneda, celebrada en la capital cubana los días 17 y 18 de marzo.

Romper con un pensamiento que estructura la realidad en mitades opuestas constituye un paso para alcanzar la verdadera equidad humana, coincidieron asistentes a un panel organizado en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), como parte del evento promovido por el grupo Género y Cultura de esa institución.

La corriente teórica queer, surgida entre los vínculos del activismo LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales), el feminismo y la academia a finales de la pasada década de los ochenta, resignifica el adjetivo queer (extraño, oblicuo) para visibilizar la variedad infinita con que cada persona construye su sexualidad y género.

El médico Alberto Roque explicó que se trata de una propuesta política y cultural subversiva, pues toma como referencia la historicidad, las relaciones de poder y el papel simbólico y psicológico en la construcción del género.

De este modo, rompe con la idea de una esencia femenina y masculina y visibiliza a las personas no heterosexuales.

Según dijo el experto, lo queer demuestra que la relación entre sexo, género y deseo no es lineal, sino performativa. "O sea, se construye desde lo simbólico y se asume de manera subconsciente", amplió el experto de la Sociedad Cubana Multidisciplinaria de Estudios sobre la Sexualidad (Socumes).

El término queer apareció por primera vez en un artículo de la estudiosa Teresa de Lauretis, en 1990, y ha tenido cultivadores en Gloria Anzaldúa, Eve Kosofsky, Judith Butler, Michael Warner, José Esteban Muñoz, Beatriz Preciado, entre otros.

Su influencia ha sido una de las más extendidas entre los estudios de género contemporáneos e incluso existen personas autodenominadas queer en alusión a la necesidad de romper con las identidades prefijadas de los géneros conocidos.

No obstante, Roque polemizó con la idea de entender lo queer como un nuevo planteamiento identitario, lo que a la larga podría acatar los mismo que la teoría pretende subvertir.

A su juicio, lo queer no ha podido erigirse como una alternativa política e ideológica completa, capaz de desmontar la parcelación que caracteriza a las categorías de identidad.

Expresiones artísticas como el cine han asumido la emergencia de sujetos marginados por su sexualidad, hasta llegar a hablarse del "New queer cinema", ilustró por su parte el crítico Frank Padrón.

Las otredades sexuales aparecen en obras como XXY, de Lucía Puenzo (Argentina, 2007) y Contracorriente, de Javier Fuentes (Perú, 2010).

También el cine cubano, ajeno por mucho tiempo a estas problemáticas, ha mostrado en los últimos años películas como Verde, verde (2011), de Enrique Pineda Barnet y Fábula, de Lester Hamlet (2011), que según Padrón van entronizando esta ideología.

Mas los postulados queer han sido difíciles de democratizar, pues se han concentrado en el espacio académico, sobre todo en América Latina.

En Cuba comenzaron a conocerse desde los años noventa del siglo pasado, pero aún existe mucha resistencia y desconocimiento, expuso desde el auditorio la profesora de filosofía Teresa Díaz Canals.

Con sus luces y sombras, Roque considera oportuno integrar esta teoría al activismo cubano por la equidad de género y los derechos sexuales. "Debería tomarse en consideración porque el pensamiento binario sigue vigente en nuestras estructuras mentales", señaló.

"Una sociedad que reconozca la verdadera equidad basada en el género y la sexualidad enfrenta desafíos sociales y políticos complejos, donde quizás no se requiera un solo posicionamiento teórico", agregó.

En su opinión, el contexto cubano requiere despojar al género del enfoque esencialista, desentrañar las nuevas formas que asume la homofobia, la lesbofobia, la transfobia, la misoginia y el racismo.

Debería "estimular el pensamiento crítico desde un alcance de la academia con la gente común y un enfoque verdaderamente participativo, dialógico, que promueva la erosión de nuestras supervivientes hegemonías", sugirió.

También apostó por desacralizar el dominio predominante de la sexología y el enfoque salubrista sobre el cuerpo y la sexualidad, así como desterrar los individualismos postmodernos en relación con la sexualidad.

Universo Avellaneda, coordinado por la profesora Danae C. Diéguez, rindió homenaje al bicentenario de la escritora cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873) desde los debates actuales sobre género en las artes.

Un panel rememoró el proceso creativo del guión sobre la vida de Avellaneda realizado por la desaparecida cineasta Mayra Vilasís, que nunca alcanzó a filmarse.

Otro de los momentos trajo a las realizadoras Magda González Grau y Marilyn Solaya para conversar sobre sus respectivos largometrajes de ficción; en tanto el investigador Maikel José Rodríguez se acercó al sexismo en la historia del arte y escritoras de diferentes generaciones valoraron la influencia de Avellaneda en la literatura femenina cubana.

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Helen Hernández Hormilla

hormilla@gmail.com

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