Ha sido muy importante que el Centro Oscar Arnulfo Romero haya dedicado un espacio de la Jornada por la No Violencia, en 2016, a las mujeres lesbianas y trans, seguramente por la preocupación que genera la violencia que esas niñas, adolescentes y mujeres han sufrido a lo largo de sus vidas.
En el caso de las lesbianas, esa violencia tiene nombre: se llama lesbofobia. Es una forma de agresión hacia las mujeres que aman a otras mujeres.

En 2013, sin ningún revuelo, la cadena brasileña O Globo comenzó a transmitir la telenovela Amor à Vida (Rastros de mentiras en Hispanoamérica). Pero, cuando concluyó la emisión, casi un año después, el melodrama de turno había movilizado la opinión de millares de amantes e incluso desafectos del género.

Educar a niños y niñas desde una perspectiva de género y desde el respeto a la diferencia garantiza mayor libertad en la forma de vivir sus relaciones sociales.

Apostar casi ciegamente contra el vacío

deberá ser, pues, el gesto inicial de quien

proponga esas cartas posibles alrededor

de un núcleo histórico, cultural, moral, político

y, así, según se quiera, para definir

la presencia del cuerpo homoerótico cubano.

Cuerpos de un deseo diferente (2012)

Norge Espinosa

Es recurrente escuchar entre activistas, políticos y funcionarios que no existe una comunidad ni movimiento LGBT[1] en Cuba, porque no representa una fuerza política de presión. Muchas veces, las comparaciones, descontextualizadas, parten del contraste con otros sistemas políticos de la región, como Argentina, Uruguay o Brasil, que han demostrado un efectivo movimiento político por el reclamo de los derechos de los grupos LGBT.

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