Hace unos años cuando comenzaban en nuestro país las campañas por el respeto a la libre y responsable orientación sexual, un amigo en tono de broma me comentaba no hay pájaro bueno ni tamarindo dulce reproduciendo en una frase todos los mitos, prejuicios y creencias negativas que el desconocimiento de la realidad homosexual ha ido construyendo en el imaginario colectivo, que incluye obviamente a las mismas personas sexo diversas. Como argumentos: las conductas llamativas, el cambio frecuente de pareja, la pérdida de valores, el comportamiento social...

En los últimos años es evidente que, más allá de las conquistas políticas concretas, se ha alcanzado un cierto consenso social en las sociedades occidentales acerca de la reivindicación gay-lesbiana a la igualdad de derechos.

En esta ponencia intentaré exponer la situación que atraviesa la transexualidad masculina en el Estado Español, analizando algunos de los factores que influyen en su situación actual.

Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el estudio científico social del prejuicio entró en su etapa de crecimiento y Gordon Allport publicó su enciclopédica obra La naturaleza del prejuicio, los preocupados estadounidenses que querían combatir el prejuicio compartían la idea de que sus campañas deberían empezar por demostrar que los blancos del prejuicio son creados por el prejuicio. Es decir, se daban cuenta de que el primer paso en la operación de un prejuicio es crear el blanco, agarrar algún tipo de diferencia y convertir esa diferencia en una definición de grupo.

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