El estado del activismo a favor de los derechos de las personas lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI) en Cuba y sus resultados requiere, para su análisis, que tengamos en cuenta la marcha del proceso de transformaciones económicas y sociales que tiene lugar en el país desde hace más de un lustro.

La educación basada en estereotipos culturales de género modela, durante la totalidad de su vida, a gran parte de los individuos, garantizando de esta manera que cada cual cumpla con “su destino”. Este consiste en vivir y realizarse en mundos contrapuestos. Sobre esta base crecen gran parte de las poblaciones condicionadas a asumir conductas pasivas y sumisas en las que reproducen los modelos, conductas y comportamientos sociales que responden al orden social, político y patriarcal dominante.

Los adultos insistimos en considerar la niñez como el período dorado donde todo es risa y ternuras. Sin embargo algunas personas tienen una experiencia muy dolorosa sobre esta etapa de la vida y como un peso plúmbeo la llevan sobre sus hombros. ¿Cuál es la piedra filosofal que en esta suerte de alquimia negativa transforma el oro infantil en un plomo difícil de cargar? En la mayoría de los casos es la violencia.

Sigo un perfil en Fb que ha sido de mis últimos descubrimientos en esa red social. Su nombre da para un trabalenguas y sus post para un retozo intelectual tremendo.
A Medusczka la conocí mientras debatíamos acerca del matrimonio igualitario. Ella es una persona trans no binaria y, si creo haberle entendido bien, las razones por las cuales se declara abiertamente en contra de esta forma de unión, como de cualquier otra entre dos personas, es por la legitimación del patriarcado que implica y también por la loa que se le hace al capitalismo neoliberal, orden social para el cual el matrimonio como institución le viene al dedillo.

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