Un fenómeno presente en nuestras sociedades del cual Cuba no ha podido escapar pese a sus innumerables propuestas y estrategias de trabajo, es el inadecuado tratamiento de las diferencias de géneros. Entre otros asuntos porque cuando se habla en la isla del tema se centra la mirada en lo supuestamente femenino, en el ideal que la sociedad históricamente ha construido y reproducido para este género, que deja fuera la incongruencia entre sentirse femenina y tener genitales masculinos.

Humani nihil a me alienum
puto...

                                                                                         Publio Terencio Africano

La sociedad patriarcal ha establecido como norma la institucionalización de la heterosexualidad y esa orientación sexual ha sido legitimada a través de los siglos, desde todas las esferas posibles, mediante las leyes, las religiones, las ciencias, la cultura, la familia, la educación, la economía, el Estado. Las otras opciones sexuales, desviadas de esa norma, han quedado bajo el estigma, enajenadas de los derechos, el prestigio y el poder que asisten a la heterosexualidad por haber sido elevada a la categoría de paradigma dominante.

En 1979 se fundó el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, que en diciembre de 2017 celebró su 39 edición en La Habana. Numerosas son las obras que año tras año se reúnen en esa fiesta de la cinematografía, así como también son numerosas las personas que asisten para disfrutar y pensar, desde sus experiencias de vida, cada una de ellas.

El estado del activismo a favor de los derechos de las personas lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI) en Cuba y sus resultados requiere, para su análisis, que tengamos en cuenta la marcha del proceso de transformaciones económicas y sociales que tiene lugar en el país desde hace más de un lustro.

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