Dejar de considerar y tratar la intersexualidad como una enfermedad es premisa indispensable para que los seres humanos que viven en esa condición alcancen una ciudanía plena.

Así lo expresó la psicóloga cubana Adriana Agramonte, investigadora del Instituto Cubano de Endocrinología, durante las sesiones de trabajo del 7mo Congreso Cubano de Educación, Orientación y Terapia Sexual, que sesionó en La Habana del 16 al 18 de septiembre.

La falta de asistencia especializada, la discriminación y la precariedad económica ponen en riesgo la salud y bienestar de personas transgénero, señalan expertos y activistas en Cuba.

"Las personas trans vivimos estigma y discriminación, pues se nos considera diferentes. Pero no son frecuentes quejas y denuncias porque a una persona trans se le haya negado la atención de salud en un policlínico u hospital. Nuestros problemas son otros", declaró a SEMlac Malú Cano Valladares, coordinadora nacional de la red Trans Cuba.

El rechazo familiar y social, las prácticas discriminatorias y los prejuicios pueden poner en riesgo la salud de las mujeres lesbianas y bisexuales, de acuerdo con estudios y testimonios.

Ellas suelen padecer malestares psicológcos y también físicos por diversas causas, pero en gran medida también por falta de información en materia de salud y la persistencia de mitos y prejuicios que influyen lo mismo en ellas, que en el personal de salud que debe atenderlas.

Además del rechazo social y a menudo familiar, las mujeres lesbianas en Cuba sufren otras secuelas de la discriminación y el desconocimiento cuando tienen necesidad de cuidar su salud.

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