Tania se siente feliz de vivir en Santa Clara, esta ciudad del centro de Cuba donde se encuentra el único centro cultural de la isla del Caribe con un espacio abierto para gays y lesbianas.

Por Dixie Edith

Su vestuario y maquillaje no dejan ni el más mínimo detalle a la improvisación. Tampoco descuida sus movimientos en el escenario, ni el doblaje de las canciones. Cuando Boris Figini Díaz debutó como transformista, lo asumió con la misma responsabilidad con que ha enfrentado el resto de su vida.
Quizás por eso, con apenas un año de entrenamiento sobre las tablas, se alzó con el tercer lugar del Festival Transarte, un espacio competitivo para travestis y transformistas, que desde 2007 se celebra cada año en Pinar del Río, la más occidental de las provincias cubanas, a más de 160 kilómetros de la ciudad de La Habana.

Por Sara Más

La directora del gubernamental Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), Mariela Castro, abogó desde La Habana porque las personas no sean discriminadas por su orientación e identidad sexual y confirmó la ejecución de varias operaciones de cambio de sexo en la isla, en poco más de un año.
“Si somos consecuentes con nuestra estrategia de desarrollo, que privilegia los programas sociales y la atención a los derechos del ser humano, no se puede excluir a nadie”, dijo la sexóloga en un aparte con periodistas la pasada semana, durante la celebración del V Congreso Cubano de Educación, Orientación y Terapia sexual, que sesionó del 18 al 22 de enero en la capital cubana.

Por Dixie Edith

Las operaciones de reasignación sexual ya son un hecho en Cuba, con la reciente aprobación de una resolución del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) que establece las normas para la atención sanitaria y quirúrgica de los transexuales.
Juani Santos, transexual masculino, y una de las primeras personas diagnosticadas como tal en la isla, en 1972, confesó hace unas semanas a SEMlac que esperaba ansiosamente esta noticia.
Juani nació mujer, físicamente hablando. Pero en la medida que fue creciendo, notaba que su cuerpo no le correspondía. Se ha sentido hombre, hasta el día de hoy.
"Aunque tenga 90 años, cuando se apruebe la operación, si estoy vivo, me la haría. Pediría como condición a los médicos que, si yo me muriera, la llevaran hasta el final para poder morirme como hombre”, aseveró Santos.

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