Las mujeres lesbianas y bisexuales experimentan una doble y hasta triple discriminación. Sin embargo, activistas y expertos en el país denuncian el silencio que muchas veces cubre estas manifestaciones de maltrato. La psicóloga y activista Norma Guillard ha trabajado por más de una década a favor de los derechos de las mujeres lesbianas y bisexuales en Cuba. SEMlac conversó con la especialista sobre la violencia que sufren cubanas que aman a otras mujeres.

Lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) sufren con frecuencia discriminación en el ámbito laboral cubano, trascendió durante un panel convocado por las redes sociales comunitarias que coordina y apoya el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).

Medidas disciplinarias injustificadas, separación del centro de trabajo, burlas o comentarios discriminatorios, demociones, obstáculos para ascender a otro puesto, negación del empleo y acoso sexual y psicológico fueron algunas de las manifestaciones de rechazo descritas por activistas de estos grupos en el encuentro realizado el 24 de octubre en el bar privado Humbolt´s 52, uno de los más populares sitios "amigables" (gayfreindly) para la comunidad LGBTI de la capital cubana.

La omisión de la identidad de género entre las causas por las que se prohíbe la discriminación en el nuevo Código del Trabajo de Cuba provoca enérgicas denuncias de colectivos y activistas a favor de los derechos de personas LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales) en la isla caribeña.

Pese a que resulta la primera ley cubana en condenar la discriminación por orientación sexual y sustituir los añejos términos "sexo" y "raza" por "género" y "color de la piel", aún queda pendiente la mención a grupos tradicionalmente vulnerados en el ámbito laboral.

De arcoíris se vistió Bayamo, municipio cabecera de la oriental provincia de Granma, a más de 700 kilómetros de La Habana, en el día mundial de lucha contra la homofobia y la transfobia, el pasado 17 de mayo.

Una verdadera fiesta a favor de la emancipación humana y la inclusión social contagió a los habitantes de esa ciudad. A paso de conga, se sumaron vecinos y vecinas de diferentes edades junto a activistas de la comunidad LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales), gritando a viva voz frases en contra de la homofobia y a favor de los derechos humanos y sexuales.

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