Cuando apenas se ha reconocido en muy pocos países de Latinoamérica como institución legal y protegida, el matrimonio igualitario o entre personas del mismo sexo sigue siendo un tema pendiente y muy debatido en la región.

Desde la perspectiva jurídica, no son pocos los desafíos que se plantean. Algunos emergieron nuevamente durante la celebración en La Habana, el 25 de febrero, del Taller Regional sobre Derecho Constitucional en el Caribe "Género, sexualidad y raza".

Médico de profesión y reconocido activista por los derechos de las personas LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales), el cubano Alberto Roque hizo pública una carta abierta al Parlamento cubano en la que califica de conservador el Código de Familia cubano y pide su urgente actualización.

"El Código de Familia vigente es conservador y obsoleto a la luz de nuestro proyecto socialista de inspiración martiana y desde las evidencias científicas disponibles", asegura Roque en la misiva, fechada el 14 de febrero y socializada por correos electrónicos y espacios en Internet.

Historias de rechazo social, familiar y acoso laboral salen casi siempre a relucir en los encuentros e intercambios entre mujeres lesbianas y bisexuales. También suelen escucharse relatos reconfortantes sobre los grupos de ellas que se van creando y generan espacios amigables, de apoyo y solidaridad.

Frente a la doble y hasta triple discriminación que han vivido, no son pocas las que comienzan a reclamar su legítimo derecho a amar a otra mujer, aunque "seguimos siendo una asignatura pendiente en todos los sentidos", asegura a SEMlac Teresa de Jesús Fernández, coordinadora de la Red de Mujeres Lesbianas y Bisexuales del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).

La Habana, diciembre (SEMlac).-Garantizar y hacer disfrutables los derechos de la comunidad LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexuales y queer) en Cuba preocupa a activistas, académicos y funcionarios sensibles.

Para el destacado intelectual cubano Norge Espinosa, el insulto, la vejación, la discriminación laboral, el recelo de la policía con ciudadanos homosexuales y trans son ejemplos de cuánto falta por hacer en materia de derechos.

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