Activistas por los derechos de personas homosexuales y transgénero en Cuba reconocen avances en la inclusión social de este grupo poblacional, a la vez que coinciden en la necesidad de generar acciones que materialicen sus derechos laborales.

El reclamo de que se admita la unión o el matrimonio entre personas del mismo sexo se sigue abriendo paso en la sociedad cubana, donde todavía este es un asunto pendiente, en espera de aprobación legal.
Visto cada vez más como un acto de justicia, ese reconocimiento significaría también una garantía para el ejercicio de otros derechos que hoy no pueden disfrutar las personas homosexuales, bisexuales, transgénero, transexuales, interesexuales y queers.

Luego de un mes de suspensión de la plataforma estatal Reflejos, el blog del colectivo cubano Proyecto Arcoiris ha sido devuelto a ese espacio. El grupo de activistas mantiene su intención de defender los derechos de personas homosexuales y transgénero en Cuba, pese a la censura.

Arcoiris surgió en 2011 como un grupo independiente y anticapitalista con amplia presencia en la web. El motivo de la sanción a su blog fue la publicación del post “Con el perdón (o no) de Mariela Castro”, del activista Jimmy Roque Martínez, en el cual se hace referencia a las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP).

La demora legislativa ante el pedido de legalizar las uniones entre personas del mismo sexo y el derecho de la comunidad LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales) a exigir una respuesta al parlamento cubano retornan por estos días al debate público en las redes sociales.

Tras varios años de espera sin una respuesta parlamentaria en torno al tema, incluido en el anteproyecto del Código de Familia en manos del Ministerio de Justicia desde 2011, activistas piden un pronunciamiento del parlamento cubano al respecto y defienden su derecho a ser escuchados y participar en los debates sobre el tema.

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