Prejuicios, agravios y burlas han marcado, desde la sociedad, la vida de las personas transexuales. Incomprensiones y rechazo no les han faltado tampoco a muchas en el ámbito familiar; mientras la ciencia, con su mirada biologicista, ha sido a veces insuficiente para ellas.

Lo había visto pasear en bicicleta por su barrio de Luyanó, en La Habana, y aunque no sabía su nombre, Celia Rodríguez no tuvo reparos en seguir la mirada insistente del muchacho y, mientras bailaban en la discoteca, compartir besos, roces y caricias.

Lo había visto pasear en bicicleta por su barrio de Luyanó, en La Habana, y aunque no sabía su nombre, Celia Rodríguez no tuvo reparos en seguir la mirada insistente del muchacho y, mientras bailaban en la discoteca, compartir besos, roces y caricias.

"La descarga", término con el que se denomina entre algunos grupos juveniles de la isla a las relaciones ocasionales en las que, por lo general, no existe vínculo previo con la otra persona, es para la joven de 17 años una parte de la diversión cuando sale a los clubes y fiestas.
"Son relaciones sin compromiso, para disfrutar, pero no siempre se llega a tener sexo. Eso solo si te gusta mucho", puntualiza la estudiante de preuniversitario.

Las personas bisexuales afirman vivir entre el silencio y la no aceptación, incluso dentro del propio movimiento LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transgénero). Sin embargo, los resultados de un sondeo que permaneció abierto en el sitio Diversidad Sexual con la pregunta: "¿cree que la bisexualidad es una orientación sexual más discriminada e incomprendida?", demuestra la falta de consenso al respecto.

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