Aunque apenas se mencionan ni se visualizan cuando se habla de violencia contra las mujeres, lesbianas, bisexuales y trans también padecen las diversas expresiones de la violencia patriarcal.

“La sufren y con doble cara, porque muchas veces no se adecuan al patrón establecido de que tienen que ser femeninas y tampoco responden a los intereses del hombre”, asegura a SEMlac Teresa de Jesús Fernández, coordinadora de las redes sociales de mujeres lesbianas y bisexuales del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).

La formación, el intercambio y el trabajo en red han integrado las estrategias desarrolladas por el Centro Memorial Martin Luther King Jr(CMMLK) para unir proyectos, instituciones y personas comprometidos con la transformación humanista de la sociedad cubana, también desde una perspectiva de género.

Del 4 al 7 de noviembre se celebró en La Habana la Cátedra Mujer, Género y Diversidad Clara Rodés in memorian, que organiza el Programa Formación-Reflexión Socioteológica y Pastoral del reconocido centro ecuménico de vocación cristiana.

Aunque muchas veces pasan inadvertidas y sobreviven bajo presiones y escarnio público, las relaciones lésbicas construyen historias de amor y compañerismo.

"Más que nada es equilibrio entre las dos, lograr complementarnos. Claro que tiene que haber amor de pareja, amor sexual, pero va más allá de eso", confiesa Elizabeth mientras Mónica le sigue y apunta: "Para durar tantos años hace falta saber cómo enfrentar cada etapa por la que pasa una pareja".

Superando paso a paso las hostilidades de una sociedad en su mayoría homo y lesbofóbica, las cubanas Olimpia Díaz Borges y Liana López Filpo cimientan su proyecto de familia como lesbianas.

Cuando se enamoraron, cada una tenía una hija cuya educación, responsabilidad y afecto compartieron de inmediato, hace ya siete años.

"Siempre tuve el apoyo de mi familia y eso fue importante para educar a mi hija y transmitirle valores, para que comprendiera que las personas valen por sus sentimientos y no por lo que piensen los demás", defendió a SEMlac Díaz Borges, también activista por los derechos sexuales en la provincia central de Cienfuegos, a unos 300 kilómetros de La Habana.

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