Activistas transgénero coinciden en que el amor propio y las relaciones humanas asertivas son fundamentales para el goce pleno de los derechos humanos y la lucha contra la discriminación en Cuba.

"El activismo no se trata solo de la exigencia de nuestros derechos, sino de establecer redes de amor y de cuidado entre nosotras", opina la socióloga colombiana Andrea García.

Aunque apenas se mencionan ni se visualizan cuando se habla de violencia contra las mujeres, lesbianas, bisexuales y trans también padecen las diversas expresiones de la violencia patriarcal.

“La sufren y con doble cara, porque muchas veces no se adecuan al patrón establecido de que tienen que ser femeninas y tampoco responden a los intereses del hombre”, asegura a SEMlac Teresa de Jesús Fernández, coordinadora de las redes sociales de mujeres lesbianas y bisexuales del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).

La formación, el intercambio y el trabajo en red han integrado las estrategias desarrolladas por el Centro Memorial Martin Luther King Jr(CMMLK) para unir proyectos, instituciones y personas comprometidos con la transformación humanista de la sociedad cubana, también desde una perspectiva de género.

Del 4 al 7 de noviembre se celebró en La Habana la Cátedra Mujer, Género y Diversidad Clara Rodés in memorian, que organiza el Programa Formación-Reflexión Socioteológica y Pastoral del reconocido centro ecuménico de vocación cristiana.

Aunque muchas veces pasan inadvertidas y sobreviven bajo presiones y escarnio público, las relaciones lésbicas construyen historias de amor y compañerismo.

"Más que nada es equilibrio entre las dos, lograr complementarnos. Claro que tiene que haber amor de pareja, amor sexual, pero va más allá de eso", confiesa Elizabeth mientras Mónica le sigue y apunta: "Para durar tantos años hace falta saber cómo enfrentar cada etapa por la que pasa una pareja".

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