Relatos y prácticas de la religiosidad cubana de raíz africana muestran avances y resistencias en la inclusión de personas homosexuales y transgénero.

Aunque no es la primera boda de este tipo que celebra una pareja homosexual en Cuba, la de Gladys y Telma, realizada en la sala de su casa en la ciudad de Camagüey, a unos 530 kilómetros de La Habana, vino a recordar este 17 de mayo el deseo de lesbianas, gays, bisexuales (LGBT) y trans en la nación caribeña de legitimar sus parejas y familias, en espera de una ley que lo permita.

Determinadas condiciones sociales en la vida de mujeres lesbianas, trans y sus parejas, incluidos el estigma y la discriminación, inciden negativamente en su salud, reconocen especialistas e investigaciones en Cuba.

“Tenemos una amplia cobertura de servicios de salud en el país, pero persisten brechas en el acceso a esos servicios por parte de estas personas”, sostuvo el 5 de abril la psiquiatra Ada Alfonso, del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), durante la Cuarta Conferencia Científica de esa institución.

Construir una masculinidad trans que supere las etiquetas y los mandatos de la sociedad heteropatriarcal trae muchos retos a jóvenes en Cuba. Liam Duran Cardona los conoce bien y busca superarlos de manera personal y colectiva. Este joven fotógrafo de 30 años creyó desde el primer momento en la necesidad de conformar una red de hombres trans, por la escasa visibilidad que tienen dentro del activismo y la comunidad LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, trans, interesexuales y queers) en la isla del Caribe.

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