Determinadas condiciones sociales en la vida de mujeres lesbianas, trans y sus parejas, incluidos el estigma y la discriminación, inciden negativamente en su salud, reconocen especialistas e investigaciones en Cuba.

“Tenemos una amplia cobertura de servicios de salud en el país, pero persisten brechas en el acceso a esos servicios por parte de estas personas”, sostuvo el 5 de abril la psiquiatra Ada Alfonso, del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), durante la Cuarta Conferencia Científica de esa institución.

Construir una masculinidad trans que supere las etiquetas y los mandatos de la sociedad heteropatriarcal trae muchos retos a jóvenes en Cuba. Liam Duran Cardona los conoce bien y busca superarlos de manera personal y colectiva. Este joven fotógrafo de 30 años creyó desde el primer momento en la necesidad de conformar una red de hombres trans, por la escasa visibilidad que tienen dentro del activismo y la comunidad LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, trans, interesexuales y queers) en la isla del Caribe.

Las mujeres lesbianas también sufren de violencia machista. Para Ángela Laksmi, el patriarcado castiga con saña a las lesbianas como mujeres y disidentes sexuales. Explotar su sexualidad en la pornografía, anular y castigar sus vínculos amorosos por la ausencia de un falo son algunas manifestaciones de violencia simbólica que sufre este grupo poblacional.

Activistas y personas trans en Cuba reclaman ser reconocidas como seres humanos plenos y disfrutar de su identidad y experiencias trans. "Todo lo que queremos es que nos acepten y reconozcan tal cual somos. Es muy difícil sobrevivir al estigma y la discriminación que muchas veces comienza en la casa, luego sigue en la escuela y permanece en la sociedad", opina Tropikana Caño Núñez, vicecoordinadora de la red nacional Trans Cuba.

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