La homofobia y la diversidad sexual comienzan a ser mucho más visibles en obras y exposiciones de las artes visuales contemporáneas en Cuba, que han incursionado, sobre todo, en procesos sociales complejos como la crisis de los años noventa, la emigración y el racismo, entre otros.

El cine, la literatura y los medios de comunicación han abierto más ventanas a la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros). Sin embargo, pese a la presencia de la temática homoerótica en la obra de reconocidos pintores como Servando Cabrera Moreno, Raúl Martínez y Carlos Enríquez, en las artes plásticas contemporáneas hay mayores silencios.

La emigración ilegal en Cuba vuelve a despertar inquietudes cinematográficas en la ópera primera de la directora inglesa Lucy Mulloy. Una noche (2011), filme coproducido entre Gran Bretaña, Cuba y Estados Unidos, retoma desde el conflicto de los balseros[1], pero lo trasciende al mostrar problemáticas sensibles de la sociedad cubana actual. El amor homosexual, la violencia de género, el sexo transaccional, la ilegalidad, la marginalidad, el mercado ilegal y la incomunicación familiar son algunos de los aspectos que expone la obra, centrada en tres jóvenes que viven en condiciones de pobreza dentro de familias disfuncionales y por distintos motivos se ven precisados a emigrar hacia Estados Unidos en una balsa confeccionada por ellos mismos.

La inclusión de un romance lésbico en el clip "Ser de sol", del dúo Buena Fe, reconocida agrupación musical cubana, ha reavivado el debate sobre la homosexualidad, su representación audiovisual y la censura televisiva en la isla.

La diversidad sexual resulta un tema frecuente en documentales cubanos contemporáneos. La directora Lizette Vila, coordinadora del Proyecto Palomas, se ha ocupado sistemáticamente del tratamiento de estos temas. El más reciente de sus documentales que aborda la temática Ni preguntas...ni respuestas...es la vida, nos acerca a las familias de personas transgéneros.

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