Desde escenarios improvisados en fiestas privadas, cabarets y clubes nocturnos, transformistas cubanos se han abierto paso ante la discriminación y han logrado asentar su legitimidad artística.

Los nombres de Imperio, Margot, Chantal, Roxy Rojo, entre muchos otros, forman parte del imaginario cultural de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI), que hicieron de esta manifestación una cultura de resistencia.

Las inquietudes e inconformidades sociales estimulan a las jóvenes realizadoras cubanas a sumergirse en zonas de la realidad menos tratadas por la industria audiovisual estatal.

Frente a la doble y hasta triple discriminación que han vivido, varias lesbianas cubanas comienzan a reclamar su "derecho a amar" y con sus testimonios rompen el silencio al que han sido relegadas durante años.

"Existen muchos prejuicios y falta mucho por decir de la realidad de las mujeres lesbianas", dijo a SEMlac Teresa Fernández, una de las ocho protagonistas del documental Mujeres…entre el cielo y la tierra, producido por el Proyecto Palomas, que aborda la orientación sexual lésbica en la isla caribeña y fue estrenado el 31 de mayo, en La Habana.

Aunque la cinematografía nacional asume cada vez con más frecuencia la temática de la diversidad sexual, es un espacio de cine debate público el que ha promovido, de modo sistemático, un acercamiento cinematográfico y social sobre la temática.

El Cine Club Diferente, coordinado por el crítico cinematográfico Frank Padrón, celebra su quinto aniversario en la actual VI Jornada Cubana contra la Homofobia y todo ese tiempo se ha mantenido el segundo martes de cada mes en el céntrico cine 23 y 12 , de la capital cubana, donde se han presentado más de 50 filmes de varias latitudes, muchos de ellos de estreno en el país.

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