La presencia del tema gay y la diversidad sexual se ha hecho más frecuente en la cinematografía cubana de los últimos tiempos. Jóvenes realizadores y otros de gran trayectoria están abordando la temática desde diversos puntos de vista. La más reciente película que incursiona en este tema es Verde verde, un filme que ha sido valorado como descarnado por su tratamiento y su apuesta por la autoaceptación.

Su director, Enrique Pineda Barnet, dijo a SEMlac que con esa obra no busca la catarsis ni el llanto fácil. "Yo no invito al aplauso", aseguró el realizador de reconocidas piezas de la cinematografía cubana y Premio Nacional de Cine (2006). Por encima de todo, le interesa que su película estremezca, que lleve a la reflexión.

Mónica y Elizabeth son dos jóvenes cubanas que defienden su amor por sobre intolerancias y discriminaciones homofóbicas. Aunque las uniones entre personas de un mismo sexo no se han legalizado en el país, en 2007 ellas decidieron unirse en un matrimonio simbólico, celebrado en el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), primera institución en acoger una iniciativa de este tipo.

No pocas reflexiones y alguna polémica ha empezado a suscitar en el público cubano la historia de una mujer lesbiana quien, junto a otros personajes, protagoniza un programa estelar que, tres veces a la semana, se difunde por un canal nacional a todo el país.

Narrar la diversidad sexual humana parece ser una de las obsesiones de la literatura contemporánea en Cuba. Tras un período, en el cual la tolerancia y la homofobia centraron el abordaje de conflictos homoeróticos, el panorama ha evolucionado hacia un tratamiento antidiscriminatorio e imaginativo de la comunidad LGBTI (lesbianas, gays, bi, trans e intersexuales).

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