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Dayron Carrete Díaz recibió dos correos electrónicos amenazantes. Los ofensores no ocultaron su identidad, quizá como primer síntoma de que el acoso escolar por motivos de orientación sexual e identidad de género resulta no solo habitual, sino permisivo e incluso no sancionable en el ámbito universitario cubano.
"Yo denuncié el hecho y todavía estoy esperando una respuesta de la dirección de la escuela", dijo a SEMlac este estudiante cubano que cursa el cuarto año de Pedagogía en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, de La Habana.
Casos como el de Carrete Díaz no son aislados. Apodos, intimidación, amenazas, incluso agresiones físicas y separación del grupo son algunas de las principales expresiones de la violencia escolar y universitaria. Muchos de estos comportamientos y acciones arrecian cuando las niñas, niños, adolescentes y jóvenes rompen con los códigos tradicionales asignados a cada sexo o expresan abiertamente su orientación homosexual.

Por Raquel Sierra
Después de años de silencios y desencuentros, de sexo obligado, de intentos por mejorar las relaciones, de callar el maltrato para no dañar la imagen del padre ante sus hijos y hasta de golpes, dijo “no más”. Esta mujer, que bien pudiera llamarse Marta o Susana, consiguió salirse del círculo de la violencia, y lo hizo con la frente en alto.

Por Sara Más

Aunque a veces admiten ser víctimas de diferentes formas de maltrato en la vida familiar, no pocas de las cubanas que padecen violencia en sus hogares se resisten aún a solicitar ayuda especializada.
Tener alto nivel de escolaridad, independencia económica y vida compartida con varios miembros de la familia no impide que muchas mujeres sufran actos de violencia, según indica un estudio local publicado en una revista médica cubana.
Tampoco esos requisitos parecen ayudar lo suficiente para que algunas víctimas rompan el muro de silencio que rodea a la violencia y soliciten atención médica especializada a sus casos.
La gran mayoría de las mujeres afectadas por violentada no solicitaron ayuda profesional, concluyeron los autores del estudio "Mujer y violencia: ¿un problema de salud comunitario?", que entrevistó a 310 mujeres entre 15 y 49 años, en Camaguey, provincia del interior del país.
De ellas, casi las tres cuartas partes refirieron haber padecido algún tipo de violencia en el hogar, en el mismo orden que han revelado otros estudios aislados.
En primer lugar, predominó el maltrato psicológico, reportado por la mitad de la muestra, seguido por el sexual presente en una tercera parte. La física fue la manifestación menos frecuente y admitida solo por el 16,38 por ciento.
Lunes, 21 Abril 2008 00:00

Agenda nacional para la No Violencia

Por Dalia Acosta

La necesidad de visibilizar la violencia contra la mujer en Cuba fue planteada con fuerza el día 25 de este mes por los más diversos actores de la sociedad civil cubana que asistieron a un taller para la elaboración de una agenda nacional de la No Violencia.
"Existe la creencia de que porque no tenemos tantos casos en Cuba como en Estados Unidos o México, entonces no es un problema. No podemos esperar a que se manifieste de esa manera para visibilizarla", aseguró Iliana Artiles, especialista del gubernamental Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX)
Por contradictorio que parezca, el alto nivel educacional alcanzado por la mayoría de las mujeres cubanas tiende a minimizar el problema, a hacerlo más invisible, aseguró Artiles durante el encuentro convocado por el CENESEX y la Red Cubana de Género y Salud Colectiva.
"Sensibilizar en el tema de la violencia a los sectores de la cultura y de la comunicación social", es el primer punto de la agenda elaborada por tres grupos de trabajo que se reunirán nuevamente en enero del 2004 para darle seguimiento a las diferentes acciones.
Lunes, 21 Abril 2008 00:00

Mujeres perciben más la agresión

Por Sara Más
Aunque tanto mujeres como hombres son receptores de violencia en la pareja, ellas se reconocen mucho más agredidas que los varones, según datos obtenidos de una encuesta aplicada por la Oficina nacional de Estadísticas (ONE), adscrita al ministerio cubano de Economía y Planificación.
El estudio sobre factores de riesgo y enfermedades no trasmisibles se basó en las vivencias de la población entrevistada durante el mes anterior y abarcó a más de 22.800 personas en todo el país, 53 por ciento de ellas del sexo femenino.
Como resultado, clasificaron como víctimas de algún tipo de maltrato en la familia el 14 por ciento de las mujeres y el 13 por ciento de los varones.
"Las mujeres se reconocen como las más agredidas, mientras los hombres admiten menos las actitudes agresivas, los gestos bruscos o los empujones como actos violentos", comentó la ingeniera Alina Alfonso León, una de las autoras de la investigación.
Como aspectos notables, Alfonso señaló que el 2 por ciento de las mujeres que sufrieron violencia estaban embarazadas, que el fenómeno afecta más a las no blancas y, además, la mayor cantidad de víctimas y victimarios correspondió al grupo de nivel educacional medio.
"Las personas de nivel educacional bajo también conviven con la violencia, pero quizás no la identifican tan fácil", comentó la ingeniera al intervenir en el V Taller Internacional Mujeres en el siglo XXI, que cada dos años organiza la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana.
Dentro del grupo estudiado, el mayor número de víctimas y victimarios correspondió a las mujeres casadas o unidas, en primer lugar, seguidas por las divorciadas y las viudas.
Los datos finales de la encuesta coinciden con otros estudios locales realizados en la isla caribeña en cuanto a la existencia y manifestación de diferentes tipos de actos violentos.
Si bien el 6,5 por ciento de las mujeres confesó haber padecido de abuso físico; es decir, golpes o empujones, el acto más frecuente fue la agresión verbal. Precisamente, el maltrato de palabra fue visto por muchas personas entrevistadas como un factor desencadenante de violencia.
Los insultos, tanto los dirigidos a los niños y niñas como a la pareja, fueron identificados como conductas de riesgo por más del 80 por ciento de las mujeres entrevistadas.
Sin embargo, más de la mitad de las victimarias admitieron haber insultado a un niño o niña el mes anterior e, incluso, el 8 por ciento de ellas confesó hacerlo con frecuencia. En tanto, poco menos de la mitad tuvo similar comportamiento con su pareja.
"Entre otras muchas conclusiones, este estudio nos hace pensar, sobre todo, en que debemos trabajar mucho para ir hacia un necesario cambio en nuestros patrones de conducta", concluyó la ingeniera Alfonso.
La Habana, noviembre de 2003.-
Por Sara Más
La violencia contra la mujer no es sólo un fenómeno poco reconocido entre las cubanas, sino que se acompaña a la vez de mitos y prejuicios que la convierten en un hecho natural y cotidiano.
A esa, entre otras conclusiones, se arriba a partir de Un acercamiento a la violencia masculina desde las representaciones sociales, estudio realizado por Yaima Mes Fernández, especialista del Ministerio de Cultura, quien exploró las manifestaciones del maltrato en la pareja entre varias mujeres profesionales.
La mayoría de sus entrevistadas (72 por ciento) consideró que la violencia forma parte del afrontamiento cotidiano de conflictos en el contexto de las relaciones de pareja, indican los resultados preliminares de la investigación, publicados en la revista Sexología y Sociedad, que edita el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX).
Al referirse a la persona que más frecuentemente acude al maltrato, el 88 por ciento señaló al hombre, sólo el 6 por ciento admitió que las mujeres y otro tanto consideró que podía ser cualquiera de los dos miembros de la pareja, indistintamente.
La jornada de 16 días de activismo social contra la violencia de género, que este año abarcará del 25 de noviembre al 10 de diciembre, pondrá énfasis en el impacto que ese flagelo tiene sobre las mujeres desde el punto de vista físico, reproductivo, sexual, emocional y de salud social.
Bajo la frase "Por la salud de las mujeres, por la salud del mundo: no más violencia", la jornada de este año también busca destacar la interrelación existente entre violencia contra las mujeres y la pandemia del HIV/Sida, destaca una información difundida por Rima, la Red de Información de Mujeres de Argentina.
En el ámbito de la investigación actual crece la tendencia a llamar la atención sobre la asociación entre la violencia contra las mujeres y el HIV/Sida. La violencia y el temor a la violencia limitan la capacidad de las mujeres para prevenir la transmisión del virus y compromete su acceso a una gama de servicios, incluyendo pruebas y tratamientos. Además las mujeres, a menudo, experimentan una violencia aun mayor cuando están infectadas o perciben que pueden estarlo.
Lunes, 14 Abril 2008 00:00

Historia de violencia de mitad a fin

Por Raquel Sierra

Abraza a su niño como si quisiera protegerlo de todo. Todavía está lejano el día en que deba decidir si contarle o no que, durante un tiempo, ejerció lo que llaman la profesión más vieja del mundo.
Yoendry tiene 27 años. Por estos días anda de rubia. Habla sin pelos en la lengua y no tiene reparos en compartir su historia como prostituta. Mientras, Dayton Delvis, de un año y dos meses, se estruja los ojos, alejando el sueño.
"Mi niñez fue apacible, junto a mi mamá, mi padrastro y mi hermano. Hice la primaria y la secundaria con buenos resultados", dice, al mirar su vida pasada.
"Después del noveno grado estudié servicio gastronómico. Primero trabajé como camarera y luego en un centro recreativo", agrega.
Hasta ahí, nada indicaba que la vida de Yoendry, del municipio de Cumanayagua, en la sureña provincia cubana de Cienfuegos, podría tener un cambio brusco.
"Me casé en Cienfuegos, la capital provincial, con un muchacho que practicaba la religión cristiana. Creí haber encontrado la felicidad, pero todo terminó en seis meses. Fui víctima de mentiras, traiciones y de violencia", relata.
Lunes, 14 Abril 2008 00:00

Alerta y compromiso

Por Dalia Acosta

La promoción de políticas de equidad entre mujeres y hombres durante más de cuatro décadas ha colocado a las cubanas en una posición ventajosa frente a otras latinoamericanas y caribeñas, pero no las libró de las más disímiles manifestaciones de la violencia de género.
¿Cuál es la situación real en Cuba? ¿Hay un conocimiento de esta problemática que permita su enfrentamiento? ¿Qué se está haciendo y qué más puede hacerse? ¿Son verdaderamente menos violentadas las cubanas que las mexicanas, dominicanas o peruanas?
Las preguntas estuvieron presentes de alguna manera en cada una de las intervenciones realizadas durante un panel organizado el 4 de diciembre por el sistema de las Naciones Unidas (ONU) en Cuba, como parte de la campaña internacional 16 días de Activismo contra la Violencia hacia las Mujeres.
"He vivido en ciudades de América Latina donde, para las mujeres, es un peligro caminar por las calles después de las seis de la tarde. Con esa experiencia, es un gusto trabajar en Cuba", confesó Susan Mcdade, coordinadora residente del sistema de la ONU en La Habana.
Aunque las estadísticas de muertes violentas no son de dominio público en la isla, se conoce que la mayoría de las cubanas que fallecen víctimas de la violencia lo hacen en el hogar. La amenaza del feminicidio, creciente en países vecinos como México y Guatemala, permanece ausente en esta isla del Caribe.
Viernes, 11 Abril 2008 00:00

Caminos frente a la violencia

Por Dixie Edith y Raquel Sierra

La violencia contra la mujer constituye aún un problema social en Cuba y la preocupación de los distintos actores sociales debe ser cada vez mayor, recomendó la doctora en Sociología Clotilde Proveyer, durante un panel celebrado por la Cátedra de la Mujer, de la Universidad de La Habana, el 24 de noviembre.
La jornada conmemoró los 15 años de vida de la cátedra, una de las instituciones académicas desde donde se producen regularmente estudios acerca de la violencia intrafamiliar y las acciones de este colectivo dentro de la jornada mundial de lucha contra el flagelo.
Proveyer, profesora de la Universidad de La Habana, fundadora de la cátedra y miembro del Grupo de Trabajo Nacional para la atención y la prevención de la Violencia intrafamiliar en Cuba explicó que en la isla es necesario visualizar más el fenómeno en la sociedad y también desarrollar nuevas estrategias de prevención y atención.
"La violencia intrafamiliar no distingue edades, niveles educativos, ni grupos socioeconómicos. Cuando la violencia irrumpe en la familia suele convertirse en un hecho cotidiano", caracterizó Proveyer.
Investigaciones sostienen que el uso de la fuerza para imponer formas de ser y actuar, y para refrendar la autoridad, se sustenta en las inequidades y discriminaciones que se dan en las relaciones entre hombres y mujeres, y entre generaciones, las cuales adoptan múltiples formas.
El panel precisó que muchas de las formas que adquiere la violencia contra la mujer, como la mutilación genital, el tráfico de mujeres, el infanticidio femenino, el acceso diferencial a los alimentos o el control coercitivo sobre la reproducción no se practican en Cuba.

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