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Lunes, 21 Abril 2008 00:00

Tras la leyenda

Por Dalia Acosta y Raquel Sierra

Más cercana del oriente que del occidente de Cuba, la ciudad de Camagüey se ha destacado por su arquitectura colonial, la educación y cultura de su gente y un sinnúmero de leyendas casi siempre asociadas al amor.
Entre sus calles adoquinadas, plazas, iglesias, tejas, tinajones de barro y casas antiguas, la población atesora las memorias del idilio de Ignacio Agramonte, prócer de la independencia contra España, y su esposa, Amalia Simoni, una de las tantas mujeres que trasladó su hogar para los campos de batalla en el siglo XIX.
Pero "ni todos los camagüeyanos son tan amorosos como lo fue Ignacio, ni las camagüeyanas tan liberales como lo fue Amalia", comenta ahora María Elena Pulgares, profesora de la Universidad de Camagüey y especializada en temas de género, familia y desarrollo social.
La vida tampoco es igual en las diferentes zonas de la ciudad. Una cosa es la céntrica calle República, donde todo sucede tras los inmensos portones de cedro, y otra la cotidianidad en los numerosos barrios que rodean la ciudad y que, en no pocos casos, carecen de servicios básicos como acueducto y alcantarillado.
En uno de esos barrios, la población contempló cómo un hombre le hacía un tacto vaginal a su esposa para comprobar si tenía el semen de otro en su interior. "Los dos son alcohólicos. Él la golpea todo el tiempo y esa vez se pasó. Todo el mundo lo vio, pero nadie dijo nada", contó a SEMlac una vecina del Marquesado.
Por Dixie Edith

Aunque las leyes en Cuba consideran como agravante, en caso de maltrato, la existencia de parentesco entre la víctima y el agresor, cada vez más especialistas son partidarios de una legislación específica para enfrentar la violencia doméstica.
Según la definición aprobada por la Organización de Naciones Unidas (ONU), en 1994, en Beijing, se considera violencia contra las mujeres cualquier acto de ese tipo basado en su condición de género, que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico.
Las estadísticas disponibles en la isla aún no son abundantes, pero sí está reconocida la existencia de violencia intrafamiliar en todas sus gamas, con predominio de la psicológica y de la emocional.
Sin embargo, un estudio de los abogados Idalia Martiatu y Julio Perojo, de la provincia de Matanzas, a poco más de 100 kilómetros de la capital, cuestiona lo que llaman falta de especificidad de la legislación cubana a la hora de sancionar delitos asociados con ese mal.
En concreto, alegan que en el Código Penal no existe un reconocimiento legal a la existencia de la violencia intrafamiliar en particular y contra la mujer en general.
Si "el hecho de golpear a una persona no trae como consecuencia lesiones que requieran tratamiento médico, no es considerado delito, sino una contravención del orden público", advierten Martiatu y Perojo.
Viernes, 29 Febrero 2008 00:00

Agresión sin golpes

Por Dixie Edith

La Habana, noviembre de 2007.- Las estadísticas sobre violencia intrafamiliar disponibles en Cuba, aunque no son abundantes ni generalizadoras, permiten confirmar que la violencia psicológica y la emocional son predominantes.
Según la definición aprobada por la Organización de Naciones Unidas, en 1994, en Beijing, China, se considera violencia contra las mujeres cualquier acto de este tipo basado en el género, que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico.
Alba Sánchez, una jubilada de 64 años del municipio de Playa, en el oeste de la capital, asegura que fue víctima de violencia psicológica, sin saberlo, durante toda su vida matrimonial. "Mi esposo, ya fallecido, llegaba todos los días del trabajo junto conmigo, pero aún así me exigía, en muy mala forma, que le tuviera listo el baño y la comida", contó a SEMlac.

Por Raquel Sierra

Juana Fausto pasa en estos días por un infierno. A su casa, en una populosa barriada de La Habana, donde vive acompañada solo por el televisor, entró una familia de  guayabitos (pequeños ratones), la peor de sus pesadillas. Uno de sus hijos emigró; el otro, por exceso de trabajo, no ha tenido tiempo de ir a socorrerla de la plaga.
“Estoy sola, no tengo quién me ayude”, dice, en medio de una depresión que la dejó en la cama por más de un día, huyéndole a los dos roedores que se atreven a ir del cuarto a la sala en plena luz del día. Sin saberlo, es víctima de una de las formas que adopta el maltrato en la tercera edad: olvido y desatención. Un hecho que, por desconocimiento, algunas personas no consideran como tal.

Viernes, 16 Diciembre 2011 03:22

Un universo de violencias diversas

Por Dixie Edith / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Identificar solo como violencia de género aquella que ocurre contra la mujer puede invisibilizar otras formas de maltrato, sobre todo al interior de las familias cubanas, coinciden especialistas.

Viernes, 16 Diciembre 2011 03:24

Suegras y suegros, una relación con conflictos

Por Dixie Edith / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Las relaciones que se establecen entre suegras y suegros con sus nueras y yernos pueden generar conflictos que evolucionan hasta manifestaciones de violencia intrafamiliar.

Viernes, 16 Diciembre 2011 03:26

Si no lo vemos, ¿cómo prevenirlo?

Por Helen Hernández Hornilla / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Las mujeres, los niños y las niñas constituyen las víctimas por excelencia de la violencia familiar en Cuba. Por ello resulta necesario perfilar políticas y programas preventivos para disminuir la incidencia social e individual de este fenómeno.

Por Sara Más

Además de las mujeres y las personas adultas mayores, las niñas y los niños son otra población afectada por la violencia intrafamiliar en Cuba, sobre todo la ejecutada por personas adultas que repiten modelos educativos tradicionales y represores.
Especialistas en la materia aseguran que el maltrato a niños y niñas en el seno familiar es un fenómeno poco reconocido, invisible, carente de estadísticas confiables y que permanece oculto tras las puertas de los hogares cubanos.
Sin embargo, investigaciones aisladas realizadas en diferentes zonas del país revelan que el maltrato infantil en la familia puede ir desde la amenaza y agresión verbal, el abuso sexual y el golpe, hasta la lesión física grave y, en algunos casos, provocar incluso la muerte.
El maltrato infantil son todas aquellas acciones que puedan lesionar física, psicológica, emocional o socialmente a niños y niñas, sea de forma intencionada, por omisión, o por cualquier actitud pasiva o negligente.
Aunque se desconoce el número de infantes que padecen algún tipo de maltrato, el asunto preocupa personal médico y especialistas de diversas disciplinas.
"Siempre detrás de un acto de violencia hay alguna relación de poder", comenta al SEM Iliana Artiles, vicedirectora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) y autora principal del libro Violencia y Sexualidad.
Lunes, 21 Abril 2008 00:00

Acoso escolar: también, pero menos

Por Raquel Sierra

Los maltratos de palabras o intimidación física entre los escolares son un fenómeno viejo, común en el mundo y también en Cuba, aunque sin llegar a límites extremos.
Como en muchos países, niños, niñas y adolescentes actúan solos o se confabulan para hacerle la vida imposible a alguien a quien no aceptan, por cualquier motivo.
Puede ser el más gordo del grupo, el que usa espejuelos de gran graduación (bautizado en la isla como "fondo de botella"), el más flaco o, simplemente, el que viene más sucio porque su familia no vela de forma adecuada por su porte y aspecto.
"No es un tema nuevo, ha existido siempre y generalmente por las mismas causas de otros tiempos", considera Rosaura Díaz, quien hasta hace tres años ejerció de maestra de primaria y secundaria.
"Los menores con defectos físicos son objeto de burlas y si alguna vez es agredido y no se defiende, será acosado por un grupo pequeño, de dos o tres condiscípulos que se creen superiores", agrega.
María Luisa tiene un niño de seis años. Constantemente recibe quejas de algunos amiguitos sobre los golpes que "Totó" le propina a Oliver, su hijo. En ocasiones no sabe qué hacer. Lo regaña y le dice que se defienda y que no permita que nadie lo golpee.
"Pero la psicóloga me habla de la educación en la no violencia, que no se enseñe a golpear a otros y me siento muy desconcertada", dice María Luisa, una madre soltera de 37 años.
La maestra del grupo confiesa: "no acostumbro a darles a los niños, pero un día vi a Totó arremeter a toda velocidad contra otro chico, quien se golpeó fuertemente con la pared. No pude evitarlo, lo empujé con un manotazo".
Lunes, 21 Abril 2008 00:00

Desterrar el castigo

Por Sara Más

Más allá de los avances de la ciencia y del conocimiento acumulado, la búsqueda de la salud mental sigue invocando un principio milenario: la humanidad.
Esa idea fue reiterada la pasada semana en La Habana entre especialistas de diversos países reunidos en el Congreso Regional de la Asociación Mundial de Psiquiatría, el II Congreso Panamericano de Salud Mental Infanto-Juvenil y la III Conferencia Internacional del Hospital Psiquiátrico de la Habana, Psicohabana 2006.
Para el doctor Roberto Curí Hallal, presidente de la Sociedad Psicoanalítica de Brasil, uno de los espacios que más demanda esa atención humanizada es la educación de la infancia, lejos del mito del castigo, convertido prácticamente en la "violencia tolerada".
"Hay una tolerancia pasiva y una participación activa en la utilización del castigo a los niños como una forma de educación", dijo durante la conferencia magistral sobre El mito del castigo.
El psiquiatra reconoció que en el mundo actual hay una gran preocupación por la educación formal de los hijos, sin embargo, añadió, "el castigo se canalizó como la forma aceptada de la no violencia".
Entre los mitos que sustentan la conducta de muchos adultos favorables al uso del castigo como método educativo, Curí mencionó la creencia muy difundida de que una educación severa los prepara mejor para la vida o que "pasar por malos momentos ayuda a formar al ciudadano".
"Las historia de los sufrimientos nos enseña que ellos también hacen parte de la vida. Pero conviene saber que evitar sufrimientos innecesarios para la vida deja una mayor creencia en el futuro", advirtió el especialista.

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