Aprendizajes para vivir sin violencia

[11-05-2019]

Integrar conocimientos para transformar sus vidas es un reto para mujeres trans en Cuba. Apartadas de las escuelas por la transfobia y el acoso, ellas encuentran aprendizajes diversos en otros espacios.

“Yo me gradué del primer curso de la red Trans Cuba hace más de 10 años. Después de aquellos talleres, me transformé en otra persona. En cada curso aprendo algo nuevo; por eso, aunque ya soy de las veteranas, sigo viniendo a los espacios”, reconoce Sisy García Rivero a SEMlac.

La activista trans, junto a otras integrantes del colectivo que acoge el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), participó en el taller Fortalecimiento de las capacidades de las personas trans para la prevención, identificación y atención a las violencias de género, celebrado del 6 al 9 de mayo, como parte de la 12 Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia, que cada año organiza ese centro.

Varios temas conformaron la agenda del curso, entre ellos el articulado de la recién aprobada Constitución de la República y los avances que propone en materia de igualdad de género e inclusión de las personas LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales y queer).

También el colectivo debatió sobre las violencias de género para identificar no solo aquellas más visibles y que sufren de manera directa las personas trans, sino también las violencias culturales y estructurales que perviven en la sociedad cubana.

Entre las manifestaciones culturales y simbólicas de la violencia transfóbica, las activistas identificaron, principalmente, el uso de su nombre masculino en espacios públicos y también en la familia.

“Cuando llamaban por teléfono a mi casa, mi mamá nunca me decía Malena; ella me gritaba ¡José Luis! Pero hoy veo un avance, últimamente si está asumiendo mi identidad trans y me llama por el nombre con el que me identifico”, dijo Malena al grupo.

La familia, las relaciones de pareja, los servicios de salud, la policía, el ejercicio de la prostitución y el propio grupo trans continúan siendo escenarios y actores violentos para las personas transgénero.

Pero esas violencias se naturalizan y la mayoría responde con agresión a los insultos y maltratos vividos. ¿Cómo cambiar ese ciclo? ¿Qué ruta seguir cuando se identifican las expresiones de violencia?, fueron otras interrogantes del taller.

Para Andy Aquino, especialista del Cenesex, el conocimiento es un paso fundamental. Pero no se refiere a un conocimiento bancario o solamente académico.

“Hemos querido hacer un taller que no propone exclusivamente la revisión bibliográfica de contenidos teóricos, sino que va relacionando conceptos y los rescata desde la experiencia de vida de las personas trans y sus propios códigos”, declara Aquino a SEMlac.

Para el especialista, la aspiración máxima es que estos conocimientos se conviertan en práctica de vida y se extiendan a los espacios sociales, la familia, la pareja, la propia comunidad trans.

En ese camino, es una apuesta esencial dar el primer paso con la transformación personal y sensibilizar. Liam Durán, activista trans masculino, compartió su experiencia con el grupo.

“Yo sé que a veces estamos tan cansados, que no queremos y no podemos romper con un patrón de maltrato que se repite una y otra vez. Pero a mí me ha funcionado que, cuando me acerco a las personas en los lugares e instituciones públicas y les propongo: “por favor podemos hacer esto de manera distinta, dialoguemos como seres humanos”, el trato cambia. Tenemos que intentarlo, porque si no cambiamos nosotros, nada va a cambiar”, exhortó Durán durante el debate.

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