Hablar sobre fundamentalismo religioso cristiano en Cuba ha sido una necesidad cada vez más urgente en los últimos tres años. No es ocioso recordar que en 2018, cuando se abría el debate público para la reforma de la Constitución de la República de Cuba de 1976, una serie de acontecimientos marcaron la salida al espacio público de un segmento del sector religioso cristiano más conservador de la isla.

Hacer visibles sus realidades, prepararse y ampliar las bases para un activismo más efectivo por sus derechos sexuales y reproductivos son pasos necesarios para mujeres lesbianas y bisexuales en Cuba.

Antecedentes

Integrar procesos de transformación desde el activismo social puede ser un concepto nuevo para algunas personas, pero es un hecho con muchísimos y variados antecedentes que cambian según el contexto donde nos encontremos.

Actualmente, el activismo LGBTTTIQA+ (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Trasvestis, Transformistas, Intersexaules, Queers, Aliados, +=otros) se dirige en Cuba a alcanzar el disfrute pleno de Todos los Derechos para Todas las Personas, bajo el principio de luchar hasta que la IGUALDAD se haga costumbre. En este accionar, han existido variadas formas que van desde el ámbito físico hasta el virtual, con especial énfasis en las redes sociales, donde se han colocado iconos históricos y memorables cambios en la forma de pensar y actuar, incluso en aquella utilizada para llegar a todas las otras personas que conforman la sociedad.

La campaña “Cristo ama mis colores” pone en primer plano rostros y testimonios de personas cristianas de diversas orientaciones sexuales e identidades de género que asumen plenamente su sexualidad y su fe en Cuba.

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