Construir una masculinidad trans que supere las etiquetas y los mandatos de la sociedad heteropatriarcal trae muchos retos a jóvenes en Cuba. Liam Duran Cardona los conoce bien y busca superarlos de manera personal y colectiva. Este joven fotógrafo de 30 años creyó desde el primer momento en la necesidad de conformar una red de hombres trans, por la escasa visibilidad que tienen dentro del activismo y la comunidad LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, trans, interesexuales y queers) en la isla del Caribe.

El debate sobre el matrimonio igualitario llegó para quedarse en Cuba. Con esperanza o desencanto, a favor o en contra, distintas voces mantienen viva una lucha que, según activistas, deja aprendizajes y retos.

Activistas, personas de fe y especialistas en Cuba opinan que el fundamentalismo religioso socaba derechos de las personas y llaman a no ser indiferentes.
"El fundamentalismo religioso nos afecta a todos, por eso tenemos que darnos las manos y conocer, saber lo que está pasando para salir adelante", dijo la pastora cubana Elaine Saralegui durante el panel "Sexualidades no hegemónicas, derechos humanos y fundamentalismos religiosos", realizado en La Habana el pasado 13 de diciembre.
El panel formó parte de la VI Jornada socioteológica identidades sexuales y de género no hegemónicas, que organiza el colectivo Abriendo Brechas de Colores desde 2014 y que se suma en esta edición al programa de actividades del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) en la Jornada Cubana por la no Violencia hacia las mujeres y las niñas.

Las mujeres lesbianas también sufren de violencia machista. Para Ángela Laksmi, el patriarcado castiga con saña a las lesbianas como mujeres y disidentes sexuales. Explotar su sexualidad en la pornografía, anular y castigar sus vínculos amorosos por la ausencia de un falo son algunas manifestaciones de violencia simbólica que sufre este grupo poblacional.

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